EFE, París
Ekai Alkorta, condenada en rebeldía en 2008 a cinco años de cárcel por su vinculación con ETA, quedó ayer en libertad condicional a la espera de un nuevo juicio el próximo 9 de diciembre, en el que volverán a examinarse los hechos por los que fue sentenciada.
El Tribunal Correccional de París, en contra de la opinión de la Fiscalía, atendió la solicitud de Alkorta, que fue detenida el 23 de julio en Bayona, y tendrá que presentarse dos veces por semana a la comisaría de esa ciudad hasta la fecha del proceso contra ella y contra el etarra Javier Arruabarrena.
El presidente del tribunal, Marc Bourragué, advirtió a esta mujer de 38 años que "la obligación del control judicial es algo serio" y que confía en verla el día del juicio porque en caso contrario la corte "lo tendría en cuenta".
La abogada de Alkorta, Xantiana Cachenaut, insistió en que "en este dossier no hay ningún elemento que pueda hacer temer que (su defendida) se dé a la fuga y no comparezca".
Cachenaut lo justificó aludiendo a la promesa de la directora del colegio donde trabajaba su clienta hasta ser arrestada para contratarla de nuevo, así como al hecho de que tiene un piso en alquiler en Bayona y una pareja que le espera, y que ayer acudió a la vista.
Bourragué anunció que quien sí seguirá en prisión es Arruabarrena, capturado el pasado 25 de junio en las afueras de París junto a Ohiana Garmendia Marín, con quien se supone que dirigía una célula del aparato de información de ETA.
Este etarra de 38 años, cuando se le dio la palabra, aprovechó para recordar "la desaparición del militante político vasco Jon Anza", otro miembro de la organización terrorista del que no se tienen noticias desde el pasado mes de abril, cuando según la banda viajó en tren de Bayona a Toulouse.
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