EFE, Barcelona
La amenaza de bloquear las negociaciones que se están celebrando en Barcelona en la cumbre de la ONU sobre cambio climático ha permitido a un grupo de países africanos imponer su criterio para que los estados ricos estudien reducir más sus emisiones de CO2, antes de la reunión decisiva de Copenhague.
Varias naciones africanas encuadradas dentro del G-77 (antiguos países no alineados) comenzaron a amenazar con bloquear las reuniones que se están llevando a cabo en esta cita preparatoria para exigir que los estados ricos pusieran sobre la mesa una nueva oferta de reducción doméstica de sus gases de efecto invernadero que sirviera de continuidad al protocolo de Kioto, marco insuficiente ya a juicio de las economías en vía de desarrollo.
El grupo de la ONU encargado de profundizar en los acuerdos de Kioto, firmados en 1997, acordó, ante el riesgo de un parón definitivo de las conversaciones, crear nuevas mesas de trabajo que se encargarán específicamente de debatir un aumento de las reducciones de los países ricos, y que ha obligado a convocar un plenario de urgencia.
El representante del G-77, el sudanés Lumumba Stanislaus, criticó la actitud de los representantes de algunos países que, a su juicio, han venido a la cumbre de la capital catalana sin la intención de negociar y dejarlo todo para Copenhague: "¿Entonces, qué estamos haciendo en Barcelona? Nos estamos gastando mucho dinero y esfuerzo para nada".
Este mensaje iba dirigido especialmente a EEUU, que no firmó el protocolo, pero también a Canadá, Rusia y Australia, que no han movido ficha de cara al panorama "pos-Kioto".
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