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JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.
"En estos dos días no he vendido nada". "Apenas ha entrado una persona en toda la mañana". Así se expresaban comerciantes del tramo de la calle Suárez Guerra cortado al tráfico, entre Viera y Clavijo y Pi y Margall, hasta las cinco de la tarde de ayer, cuando se reabrió, después de que el lunes, "por seguridad", hubiera que cerrar esa parte de la vía al haber caído cascotes de la cornisa del número 19, un edificio de propiedad municipal, sede de unas dependencias de la Sociedad de Desarrollo.
EL DÍA visitó la zona al mediodía de ayer cuando técnicos de la Gerencia de Urbanismo, de la propia Sociedad de Desarrollo y de Tráfico, así como miembros de la Policía Local, dialogaban entre ellos y con vecinos justo debajo de los dos operarios de la empresa Fachadas Dimural que, colgados de un arnés, comprobaban los daños, algunos aún visibles sobre la calzada.
Esta empresa fue avisada a última hora de la tarde del lunes y sus responsables acudieron a la zona a primera hora de la mañana de ayer para realizar una comprobación visual y comenzar los trabajos un poco más tarde. Unas vallas amarillas impedían el paso y a pie había que acceder al otro lado de la calle dando toda la vuelta a la manzana.
¿Qué se va a hacer?- Una vez que acabara la jornada laboral de los operarios de la empresa especializada en trabajos en altura y también luego de que personal municipal barriera la calle, estaba previsto que, sobre las 14:30 o las 15:00 horas, se reabriera al tráfico, algo que no fue realidad hasta las cinco de la tarde aproximadamente para alivio de propios y extraños porque los vehículos debían hacer un largo desvío provisional desde Suárez Guerra por parte de la zona peatonal de Viera y Clavijo y San Lucas antes de acceder a Castillo y luego a la otra parte de la ciudad. Un auténtico caos, vamos.
Fermín García, arquitecto municipal, explicó lo que se va a hacer: "Cayeron cascotes de la parte de arriba, una especie de doble fachada y de una superficie placada por lo que había peligro de que siguieran cediendo. Por eso cortamos el acceso. Se va a colocar una red de forma provisional y en unos diez días se tendrá la solución definitiva, tal vez atornillar esa superficie placada. Reabriremos cuando se acabe de instalar el vallado, aunque dejaremos cerrado el paso de los peatones por la acera derecha en sentido Pi y Margall y Castillo hasta que consideremos que no hay peligro".
Las críticas.- El sentir de los comerciantes de la calle Suárez Guerra consultados por EL DÍA, justo la mitad de representantes de los ocho negocios que se ubican en este tramo de la calle es doble: por un lado, admiten que había que tomar medidas por seguridad y precaución, pero, por otra parte, consideran que se han hecho mal algunas cosas que les han llevado a tener dos jornadas nefastas en el capítulo de ventas que, además, coinciden con los primeros días del mes, época de cobro y, por tanto, de consumo y ventas.
Entre lo que no se ha hecho bien estaría "haber cortado toda la calle Suárez Guerra desde El Pilar a Castillo y dejar una señal a la altura de Pi y Margall para desviar a los peatones, sin informarles de que los negocios seguíamos abiertos. La malla que han puesto nos parece de risa y en media hora podían haberlo solventado todo. Ocurrió el lunes sobre la una de la tarde, los bomberos trabajaron rápido y bien, pero luego quedó cortada la calle y nuestros locales prácticamente sin acceso a pie. Además, vamos a consultar jurídicamente y con las aseguradoras para ver a qué tenemos derecho. Han sido dos días horrorosos. Criticamos, además, que cuando fuimos a denunciar, sobre las tres de la tarde del lunes, en la Policía Local de Tres de Mayo nos remitieron a la de Añaza, la Policía Nacional nos dijo que no era un asunto penal y en el ayuntamiento a esa hora ya no había nadie".
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