Coplas de mi tierra
Muchos canarios quisieran
a estos peñascos volver
y andar por viejos caminos
que aquí les vieron crecer.
Viejos recuerdos me quedan
pero qué lejos están;
las papitas azucenas
y el mojito de azafrán.
Me causa un hondo pesar
amar y no ser querido,
y de tanta sed de amar
tengo el corazón herido.
A comenzar la jornada
se prepara el campesino
cuando el día se despierta
y el gallo entona su trino.
Con una rosa en la mano
y en los labios un cantar
vengo yo cada mañana
a tu puerta a despertar.
Entre rosas y claveles.
Entre nardos y jazmines
puse yo su linda cara
y alrededor querubines.
El cariño de una madre
no tiene comparación
porque el amor de una madre
le sale del corazón.
Me mandé unos tanganazos
casa mi compadre El Canuto,
y unas garbanzas compuestas
me sirvieron de conduto.
Abriendo mi corazón
aquí les vengo a ofrecer,
a mi tierra y a mi gente
mis coplas con mi querer.
Enrique Díaz Martín
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