ESTE PAÍS tendría menos corrupción con menos leyes y más claras. Sin que se den de patadas la legislación local, la insular, la autonómica y la estatal. Si los funcionarios fueran más diligentes y los políticos no tuvieran que intervenir para agilizar lo que tenía que ser ágil de por sí.
Este país sería más habitable si los ciudadanos supiésemos en cualquier momento lo que tenemos que hacer. Si un trámite no se eternizara. Si el "vuelva usted mañana" que se instaló en la Oprobiosa no se hubiese multiplicado por diez en la Democracia.
Este país caminaría más derecho si se denunciara desde el principio a los trincones, a los que quieren hacerse ricos con la política, a los que no tienen escrúpulos en meter la mano en la lata del gofio.
La proliferación innecesaria de normativa, lo engorroso de su interpretación y de su aplicación genera corrupción. El administrado, harto de los trámites, tira por la calle de en medio viendo que "lo suyo" no sale. La corrupción va ligada a lo engorroso del trámite administrativo, a lo incierto de la solución de su problema, al papel que no llega, a la licencia que se resiste.
España sigue siendo el país del papel perdido y Canarias no se libra de esta lacra. Somos una colonia entullada en papel. Los ciudadanos que reclaman una solución de la administración tardan años en conseguirla y eso si les llega finalmente. El ciudadano no sabe qué hacer y casi meten en la cárcel a Santiago Santana Cazorla, un empresario canario ahora harto de la administración (en realidad lo detuvieron), por su pecado de interesarse por cómo iban sus trámites eternos. Porque aquí, en este país de mierda, te encarcelan por preguntar a la administración dónde está tu papel. Se están volviendo todos locos.
A más leyes, más equívocos; a leyes más contradictorias porque cada administración (y en Canarias hay cuatro) quiere tener las suyas, más corrupción. Existen normas que se dan de patadas unas contra otras, los ciudadanos no saben cuál de ellas adoptar, los abogados se confunden, los funcionarios no se atreven, los fiscales están al loro, los alcaldes no firman, el país se desmorona. ¡El caos!
España se tambalea, pero a río revuelto siempre ganan los peores. En este caso, los socialistas han logrado empatar en las encuestas al PP, que le llevaban cuatro puntos. Eso en España. En Canarias, los socialistas bajan y Coalición Canaria y el PP suben. Anda que tampoco está la gente de aquí, la nuestra, despistada.
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