PARECE que en Canarias las fuerzas de Coalición Canaria y las de los socialistas están más o menos iguales. Eso dicen las encuestas, que añaden que los socialistas ya no conseguirán la puntuación -ni los diputados- de las elecciones autonómicas anteriores. El PP subirá y seguirá siendo el árbitro. Pero un árbitro parcial, a favor de España.
Desde hace mucho tiempo, este periódico viene aludiendo a la unidad nacional de Canarias. No sólo a la unidad nacionalista, sino también a la unidad nacional. Si Canarias es una nación, que tarde o temprano (más temprano que tarde) lo será, todo sería mucho más fácil si los nacionalistas de verdad se uniesen para pedirlo. Ante cualquier instancia. Sería tan fácil como hacer cumplir un mandato de las Naciones Unidas, que ya se ha producido.
El tiempo juega inexorablemente a favor de la independencia de estas islas. Si quieren hacerla gradual, que la hagan gradual; los que pretendan torpedearla están en su derecho; pero tarde o temprano (repetimos: más temprano que tarde) estas islas serán independientes de España. Es que no se sostiene por más tiempo la existencia de una colonia a dos mil kilómetros de la metrópoli. Es que el sentimiento del canario es cada vez más autodeterminacionista. Qué expresión más larga pero también más hermosa.
Las manifestaciones a favor de la bandera o de cualquier otro símbolo de nuestra identidad se van a suceder. Hoy serán seis mil, mañana diez mil, pasado cuarenta mil, el otro doscientas mil las personas que salgan a la calle para manifestar sus deseos de independencia. Que José Manuel Soria, líder del PP en las Islas, diga que el arraigo independentista del canario es insignificante nos parece del todo irrelevante. Todo el mundo sabe que no está diciendo la verdad. Los canarios amamos la libertad que España no nos ha dado porque no le ha dado la gana. Los canarios queremos a nuestra patria, que son estos siete peñascos perdidos en el mar. Queremos al almendro y al volcán. Queremos que nos dejen vivir nuestra propia historia y exigimos que se nos respete.
Todo llegará. Que nadie lo dude. Repetimos que el tiempo juega a nuestro favor. Los sentimientos de libertad y de independencia se hacen más amplios cada día. A los independentistas la sociedad canaria los ve con simpatía. A lo largo de la historia, muchos patriotas han tenido que disfrazarse de excéntricos para poder extender sus ideas. Pero ahora la gente los comprende, los atiende y los quiere. Que no nos toquen más al canario. Que no nos partan más los picos con una azada. Que nos dejen vivir nuestra propia historia, aunque al señor Soria no le guste.
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