C. CAÑADILLAS, S/C de Tfe.
Los jugadores de filiales comparten una ilusión: convertirse en profetas en su tierra. Pero el anhelo no es eterno; caduca cuando las direcciones deportivas de los clubs deciden sobre sus futuros laborales. Muy pocos se quedan en la casa y menos llegan a ser importantes en ella. La mayoría, si asume que no militar en la primera plantilla no es el fin de una carrera, debe convertirse en errante para vivir del fútbol. En el Universidad de Las Palmas, nuevo rival del Tenerife B, hay cinco profesionales con una formación blanquiazul: Eloy, Gustavo, Cristo Martín, Cristo Marrero y Samuel. Cada uno escribió en el césped su historia y todos serán hoy anfitriones de una nueva generación tinerfeñista que alberga una esperanza que ellos ya enterraron.
Eloy Martín Barreto (La Palma, 14-11-1979) salió de la casa blanquiazul hace una década. Procedente del Atlético Paso, jugó en el Tenerife B sólo una temporada, la 1998-1999, en Tercera. Se quedó a las puertas de estrenarse con el primer equipo, con el que entrenó "un montón de veces, con Carlos Aimar", recuerda. "Casi debuto en Primera, en un partido en Salamanca, en el que jugaron Gustavo e Iván Machete", revela un centrocampista que afirma: "Nos tocó una época mala". "Ni de coña contaban con nosotros. Llegó Pier y para de contar. Es que había jugadores de mucho nombre, de dinero, como Emerson, Jokanovic... Ahora los de casa lo tienen más fácil", asegura.
Eloy dice tener "millones" de anécdotas de esa etapa, y cuenta una desalentadora. "Felipe Miñambres era el segundo entrenador del Tenerife. Un día yo iba a participar en un partidillo, me dieron peto de titular y Felipe me lo quitó y me mandó a hacer un rondo. Debió pensar 'antes de que juegue él, juego yo'".
El palmero advierte una ventaja en el actual Tenerife B respecto al de sus vivencias: el cambio de categoría. "No es lo mismo estar en Segunda B que en Tercera. Aunque no lleguen al primer equipo, están ahora en una competición mucho más seguida. Por ejemplo, los goles de Airam llaman la atención y ya lo asocian a clubs mayores. Con representantes que sepan moverlos, pueden vivir bien del fútbol, aunque sea en Segunda B", reflexiona.
Con 15 años.- Gustavo García Eugenio (Lanzarote, 13-03-1979) era compañero en aquel Tenerife B de Eloy, con el que compartía piso. Se incorporó al club blanquiazul con 15 años y aguantó en él, escalando peldaños, hasta el final de la 1999-2000. Un partido en Primera y dos en Segunda División A no colmaron a su talento.
"Éramos unos pintados. Había un filial porque había que tenerlo", sentencia sin hipocresía el conejero, que trabajó durante dos años con el primer equipo, aunque... "Nunca me sentí uno más", afirma. Y matiza que esa sensación no se la causaba el pedigrí de sus compañeros. "No era por ellos. Qué va. Alexis Suárez, Mista o Robaina me tenían bajo el ala. Entrenaba de lunes a jueves y el viernes ya me bajaban al filial", dice sin explayarse más.
Desde la distancia, cree que "ahora hay más oportunidades" para la cantera. "Antes era imposible. Aunque está claro que hay que dar el callo para llegar; antes y ahora. Nadie regala nada", opina.
El centrocampista conejero bromea sobre cómo recibirá hoy al CD Tenerife B. "Los estamos esperando con los brazos abiertos y los puños cerrados", dice carcajeando.
Eloy y Gustavo llegaron este verano al "Uni", igual que Cristo Martín y Cristo Marrero, aunque éstos directamente desde Tenerife.
Salida reciente.- Las heridas de Cristo Martín Hernández (Tenerife, 18-06-1987) por su salida de la casa blanquiazul ya cicatrizaron. "Estoy contento en el Universidad y orgulloso de la decisión que tomé", señala. Acabó contrato con el Tenerife el pasado verano y la comunicación de su baja sorprendió.
Cristo Martín dejó al equipo B estando éste en Tercera. Un mes después, el club vivió un ascenso administrativo. ¿Permanecería en él si el ascenso hubiera llegado antes? "La verdad es que no lo sé. Habría que haberse sentado alrededor de una mesa y hablar", responde un jugador que entró en el CD Tenerife con 9 años y que salió de él 12 después. Pasó por todas las categorías y disputó tres partidos en Segunda A después de sobresalir en la pretemporada de 2008. "Cuando estás en un filial todos deseamos llegar al primer equipo, pero no todos pueden subir y hay épocas", comenta un futbolista que hoy se reencontrará, según dice, "con muchos amigos" en el rival.
Cariño especial.- De Cristo Marrero Henríquez (Tenerife, 10-11-1978) está todo escrito. Emblema del club blanquiazul, en el que estuvo ocho temporadas, seis de ellas fijo en la primera plantilla, expresa sin pudor el sentimiento que se le supone a los canteranos. Su vivencia es muy diferente a la de sus compañeros. "Llegué al filial desde Las Zocas, con 22 años, de la mano de Julio Durán. Con Pepe Mel, en Primera, empecé a entrenar con la plantilla profesional", recuerda Cristo Marrero, para quien la cita de hoy carga emotividad.
"Es un partido difícil para mí. El CD Tenerife B no es un contrario normal. Le tengo un cariño especial y hay jugadores en él que hicieron pretemporadas con la primera plantilla y les tengo mucho aprecio. Es mi equipo, el que me dio la oportunidad de cumplir mis sueños", expone.
El zoquero piensa que para ascender a la plantilla profesional debe darse una conjunción de factores. "Es tener suerte, estar en el sitio adecuado, que el entrenador que esté sea valiente, la economía del club... Son muchas cosas. A mí me subió David Amaral y confió mucho", recuerda.
Vana espera.- Samuel Trujillo Díaz (Tenerife, 20-07-1984) era juvenil cuando, procedente del Tegueste, se incorporó al CD Tenerife. Siete temporadas permaneció en el club, del que se marchó en verano de 2008 con dirección al Universidad de Las Palmas, en el que todavía no ha logrado desbancar de la titularidad a Santi Lampón. "No, no deseo que se jubile. Es muy buen compañero y portero", responde riendo.
"Me queda la espina clavada de no haber debutado en un partido oficial con el Tenerife. Entre Liga y Copa entré en un chorro de convocatorias, sobre 10 ó 15", recuerda Samuel, que ostentó la condición de tercer portero del primer equipo con "Tigre Barrios, Krauss, Antonio López, Casuco y Oltra". "No sé si entrenaron en ese orden", duda.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD