G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Antonio Dorado es vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y responsable de la Comisión de Comunicación, lo que le ha servido para organizar unas jornadas en la Universidad de La Laguna sobre Prensa y Justicia. Reconoce que los jueces en particular y la justicia en general están alejadas de los ciudadanos y aboga por que sean los medios de comunicación quienes los acerquen.
¿A qué achaca que el ámbito ju dicial sea tan cerrado para los me dios de comunicación?
Creo que porque es un ámbito muy técnico. La justicia es una actividad que da muchas noticias que interesan a la opinión pública, pero no dejan de ser cuestiones técnicas, y hay dificultades por parte de los medios para trasladar la idea exacta. Imagínese que para el público lo interesante fueran los operaciones de un gran cirujano, sería muy complejo explicar su trabajo. Algo parecido sucede con la justicia.
Es complicado que un juez hable con un periodista, pero si lo hace se le califica de juez estrella...
Es cierto, es un poco la pescadilla que se muerde la cola. Si tiene fácil acceso a los medios se le tacha de protagonista de forma peyorativa, y eso es un error, sobre todo ahora que cada vez tenemos más claro que debemos abrirnos a la sociedad. Desde el Consejo estamos inmersos en un proceso de transparencia, y por eso ahora hay un periodista en cada tribunal superior de justicia y potenciamos los temas de comunicación para que los magistrados y jueces vean al periodista como un colaborador que hace que el ciudadano entienda mejor su labor. Ese es uno de nuestros grandes problemas, que no se nos entiende ni se sabe bien lo que hacemos.
Muchas veces se dice que los jueces están alejados de la realidad. ¿Está de acuerdo?
Yo también lo he oído, pero es que el juez tiene un ámbito de actuación muy reglado y algunas veces anticuado; por eso, con frecuencia, no se entienden determinadas leyes, pero son con las que tienen que trabajar los jueces y tienen que aplicar las que hay, porque la independencia tiene como contrapartida el sometimiento de la ley. Hay que tener en cuenta que algo que la sociedad ya ha normalizado, puede que no lo hayan hecho aún las leyes.
Ministerio, comunidades autónomas, jueces,... todos dicen que la justicia se está modernizando, pero los cambios no se ven.
Un alto cargo del Ministerio siempre dice que estamos "bajo rasante", es decir, en los cimientos. Se está trabajando mucho para poder levantar la estructura del edificio, pero el trabajo aún no se ve. Ahora mismo se está trabajando en un programa de interoperabilidad de la justicia y que todos los sistemas informáticos estén conectados entre sí, y eso lleva un proceso de modernización, porque es cierto que la justicia se ha quedado anclada en un modelo muy antiguo, y el resto de la administración se ha modernizado y ella no. Hay que tener en cuenta que se trata de un sistema en el que debe haber mucha seguridad porque es muy sensible la documentación que maneja.
Debe ser frustrante que se diga que en España hay grandes pro fesionales del derecho y que, sin embargo, el procedimiento es un desastre.
Efectivamente, ese tipo de afirmaciones acaba con el trabajo que hacemos y por ello el CGJP quiere que haya modificaciones para que la organización haga que ese juez que pone sentencias buenas y en un tiempo razonable se luzca y no se hunda por todos los problemas que existen actualmente.
¿Qué tendría que suceder para que los políticos den prioridad a la justicia?
Fundamentalmente que vean que los ciudadanos exigen eso antes que otras cosas. Ellos se encuentran con el dilema y entienden que la justicia no es una prioridad, pero olvidan que es un elemento de dinamización económica. No obstante, hay compromiso político, porque, por ejemplo, el Ministerio de Justicia este año contará con 600 millones de euros adicionales ahora que estamos en crisis, y eso es una apuesta clara, aunque tal vez sea porque acontecimientos no muy lejanos han hecho que el ciudadano perciba que esto estaba funcionando mal. Que los sistemas informáticos no estén conectados entre sí se supo debido al "caso Mariluz", y eso lo veníamos denunciando nosotros continuamente, pero la ciudadanía no se daba cuenta, no lo sabía. Hizo falta que protestaran para que el político lo arreglara, y eso es algo que nos debe hacer reflexionar a todos.
¿Cómo lleva que salgan a diario informaciones sobre el mal funcionamiento de la justicia?
Bueno, el problema es que llama más la atención lo malo, pero hay más de 4.500 jueces que ponen más de tres millones de resoluciones al año. De todas maneras somos conscientes de que estamos en un estado de derecho y nos encontramos sometidos a la crítica, por lo que, al final, no queda más remedio que aceptarla y vivir con ella.
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