VÍCTOR MARTÍN, Santa Cruz
Cinco cámaras de televisión, una emisora de radio emitiendo en directo, la gente de la prensa, los líderes de su partido a nivel insular en las sillas de los invitados, el portavoz municipal a su lado... Juan José Cabrera anunció que "renuncia a renunciar" al acta de concejal; es decir, que vuelve al Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, de donde decidió irse por problemas personales, "que no familiares -pese a lo que se está diciendo- ni por un cabreo repentino", aclaró de forma reiterada, y regresa después de que los populares se fueran del grupo de gobierno rompiendo el pacto con Coalición Canaria.
El objetivo del Partido Popular era evidente. Dar sensación de unidad, sin fisuras, en la vuelta de uno de sus "hombres fuertes", tal y como lo ve la dirección del partido. Cabrera necesitó once días para la reflexión. Tiró la toalla el pasado día 19 de octubre, después de los roces, un día sí y otro también, al menos esa impresión es la que queda ahora, con los nacionalistas. Tras un largo período en silencio, sin atender ni a los "suyos" ni tampoco a los "ajenos", el renovado concejal llegó con "fuerzas", acusando abiertamente a Coalición Canaria de todos los males, de situaciones, incluso, que pueden acabar en la vía judicial. Lo hizo con firmeza, aunque sin profundizar en los aspectos más escabrosos.
Juan José Cabrera, que era responsable de Asuntos Sociales y Deportes, afirmó que se fue "por los retrasos injustificados en la concesión de ayudas de emergencia", tanto para compra de comida como para el pago del alquiler; "la disminución de personal para ayuda a domicilio", una reducción que afecta a un total de 20 usuarios "que se dejarán de atender"; la intromisión del concejal de Obras, Antonio Acosta, en lo que parece las típicas envidias entre políticos, en la gestión del polideportivo, "al final tendrá allí un local un club privado de baloncesto (el UB La Palma) que él dirige, y, "la bomba" para acabar, la adjudicación a un familiar directo de un concejal de CC "de una serie de obras que se ejecutan en el municipio", aunque no quiso profundizar, pese a la insistencia en las preguntas, en este aspecto ni calificó las licitaciones de ilegales o, quizás, "sólo" de inmorales.
Cabrera habló de los concejales de CC como si nunca hubiera tenido buena relación con ellos. Como si, en verdad, hayan pasado 27 meses, los que gobernaron juntos, de estrategias y falsedades. Frases como "nos hablaban como concejales de segunda" o "mostraron actitudes de prepotencia" adivinan una convivencia difícil de soportar. "La mesa del pacto se reunió dos veces y Coalición Canaria nunca quiso aceptar los puntos que para nosotros eran muy importantes", se lamentó el concejal popular, que reconoció que vuelve porque sus compañeros de partido se han ido del gobierno: "En caso contrario, mi situación no hubiera cambiado en nada".
Junto a Cabrera, silla con silla, Jesús Nuño. El portavoz municipal del PP no hablaba. Simplemente escuchaba con atención y "bajaba" la mandíbula para reafirmar, con un "sí" mímico, cada justificación de su compañero de partido. Pero le llegó su turno. Una pregunta sobre su futuro, sobre el tiempo pedido a la dirección del PP (Asier Antona) para decir qué hacer, lo reactivó.
Dejó claro que "voy a seguir" porque ahora "no es el momento de marcharse". Encabezó la lista del PP en 2007, sacó unos excepcionales resultados para lo que "llovía" en su partido, y no quiere defraudar "a las más de 2.000 personales que votaron a nuestra lista".
Sabe, en eso quizás acierta el Partido Popular, que un tándem con Juan José Cabrera puede calar en el 2011. Eso sí, todavía queda parte del 2009, el 2010...
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