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SÁBADO, 31 DE OCTUBRE DE 2009
ANTONIO CUBILLO FERREIRA *

El insulto como táctica colonialista

EN LOS MOMENTOS actuales, estamos a poco tiempo de alcanzar nuestra soberanía, a dos meses del 2010, que las Naciones Unidas señalan como el fin del colonialismo en el mundo. En este combate de todos no ha lugar para los artistas, los pintores, los escritores, los intelectuales que no estén totalmente comprometidos e identificados con nuestra lucha de liberación para instalar en esta colonia una República Federal Canaria, patria de nuestro pueblo, una vez libre y soberano. Salgan ya a la palestra que la patria se lo agradecerá. Con motivo del 45 aniversario de la Bandera Nacional de las 7 Estrellas, el día 24 de octubre, parte de nuestro pueblo se echó a la calle en la ciudad de Aguere y miles de patriotas se manifestaron pacíficamente, lo que ha despertado el odio de nuestros seculares enemigos y sus secuaces.

Ya va siendo hora de realizarse y comprometerse en la lucha por la soberanía. Hay que ser una parte vivificadora con el ejemplo, para que el pueblo canario se levante de una vez, tras seis siglos de colonialismo. Cada generación tiene que ser consciente de su misión, cumplirla o traicionarla, como decía Frantz Fanón. En el pasado, otras generaciones han preparado las luchas actuales, como hizo con gran esfuerzo el apóstol Secundino Delgado con el periódico El Guanche, en su primera época en Venezuela en 1897, o sus compatriotas y compañeros de lucha con El Guanche, segunda época, en Cuba en 1924, preparando todos ellos el árbol de nuestra soberanía para reivindicar nuestros justos y legítimos derechos nacionales. En el siglo XIX también hubo luchas y conspiraciones en Canarias, en 1827, aunque no tuvieron trascendencia internacional, que reflejaban el espíritu de rebeldía de nuestro pueblo, que nunca quiso reconocer su dominación por un país extranjero.

Ahora, la situación internacional es diferente y el colonialismo sabe que está acorralado, lo que quiere decir que no está vencido sino que es aún muy peligroso. El colonialismo español sabe que su legitimidad no es reconocida internacionalmente aunque siga ocupando nuestro territorio, al cual llegó en el siglo XV, sembrando el terror y destrozando un pueblo pacífico, que fue sometido al infame tráfico de esclavos de nuestros antepasados. La monarquía borbónica conoce nuestra legitimidad, puesto que nosotros lo que reivindicamos es una nación, un estado y un gobierno propio y no para un futuro lejano, sino desde ahora. En 1978 recurrió al puñal del godo, prisiones y asesinatos contra el MPAIAC, pero internacionalmente le vieron el juego sucio y ahora no sabe qué hacer. Desde hace dos años, recurre a una lucha cultural contra la idea-fuerza que representa la independencia y recurre a métodos aberrantes como atacarse a la libertad de expresión y de información contra los periódicos y medios de información que no le son fieles. Por otro lado recurre a ayudas económicas espectaculares y ostentosas para engañar a nuestro pueblo y retrasar nuestra independencia, valiéndose de partidos políticos a su servicio y políticastros de fortuna e intelectuales españolizados y, cómo no, a periodistas godos enviados expresamente aquí para tergiversar los hechos y periodistas o radios de canarios de servicio, a las órdenes del PSOE.

Con la gran manifestación del 24 de octubre, el monstruo dormido se ha despertado y no comprende que el pueblo vuelva a salir a la calle y se manifieste y lucha como en los años 1975 a 1980. Leyendo la prensa colonial estos días o escuchando radios que aunque no estén aquí sino en la isla de San Borondón (voz del PSOE), si se escuchan, nos hemos dado cuenta de que el colonialismo utiliza la última estrategia dialéctica posible, como decía Schopenhauer, el insulto: "Si aperciben que el adversario es superior y que no se puede ganar, hay que atacar con motivos desagradables, hirientes y groseros. Ser desagradable consiste en quitar el objeto de la querella (puesto que se ha perdido la partida) para pasar al adversario y atacarlo de una manera o de otra. Pero cuando se pasa a los ataques personales, se deja de lado completamente el objeto y se dirigen los ataques contra la persona del adversario. Entonces se transforma en mal educado, malo, hiriente, grosero. Es una llamada de las facultades del espíritu a las del cuerpo y de la animalidad. Esta estratagema es muy apreciada pues cada uno es capaz de aplicarla y muy a menudo utilizada".

Repasen los artículos aparecidos en la prensa colonial y amarilla de esta colonia o los vulgares programas de radio PSOE y verán cuánta razón tenía Schopenhauer.

Es, pues, necesario estar atentos a todos los manejos de la metrópoli, como aquella teoría de que España llegó a Canarias para sacar a sus habitantes de la incultura y el salvajismo o el que intentan sostener todavía de aquello de que, si nos declaramos independientes, de qué iríamos a vivir. Los patriotas comprometidos con nuestra lucha de liberación deben librar un continuo combate contra estas mentiras colonialistas, no sólo a nivel nacional nuestro, sino a nivel continental africano, pues por todos los medios intenta descalificar a los africanos y sus culturas, olvidando que dio civilizaciones como la de Egipto a la cultura universal. Hay que acabar con la frasecita aquella de "en tanto que canario y español", para definirse de una vez por todas como canario y nada más. Mientras nuestros intelectuales no tomen conciencia de su propia enajenación como dice Víctor Ramírez, nuestro escritor independentista, enajenación formada por los libros de texto de nuestra infancia y por los actuales medios de información, no se puede llevar a cabo una verdadera lucha anticolonial que sea vista con simpatía por nuestro pueblo.

Hay que tener en cuenta que nuestra lucha es vista con simpatía por las jóvenes naciones del mundo que han alcanzado la independencia y la opinión pública de las repúblicas americanas que estuvieron sometidas al imperio español, pero la ayuda y el apoyo internacional vendrá en cuanto vean el compromiso de nuestro pueblo y sus representantes, en una lucha frontal, en la calle como el día 24 y en la denuncia del viejo y caduco colonialismo español y en el compromiso firme de crear nuestra propia Nación y República Federal.

* Presidente del Congreso Nacional de Canarias (CNC), brazo político del MPAIAC

 

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