LA ÚLTIMA semana y día del mes de octubre constatan en Canarias lo que los científicos vienen pregonando desde hace ya muchos años. El clima del planeta está sufriendo un brusco cambio y sube sin remedio la media de las temperaturas en la superficie del globo, siendo el resto de la atmósfera un caldo pota en el que se suceden, al parecer debido a la contaminación y actividad humana, graves procesos de desaparición de ozono, de efecto invernadero, de acentuación del "Niño" y de la "Niña", en algo que preocupa, muy mucho, al lado inteligente de las personas. Párate un momento y piensa, no es normal que, entrando noviembre, acontezca este tremendo calor y aunque todos sepamos que aquí el invierno llega en diciembre y hasta sí acaso abril alcanza, esto es demasiado pa´l body.
La muestra del presente encaja perfectamente en las mediciones de los alarmistas que auguran un proceso continuado y machacón hacía arriba, aunque no siempre el esquema acierte en mediciones a corto plazo. A veces se presenta virada la tortilla. Por ejemplo, el año pasado a estas alturas ya había nieve en el Teide y mira que pasamos frío en el gélido invierno de las Islas, contradiciendo el calentamiento. En EEUU (Estados Unidos), for example, se registró el mes de julio más frío de los últimos 115 años y, en una noticia simpática, una tormenta de frío aisló a tres científicos que estudiaban el calentamiento global. Jódete, dijo el clima. Es como el individuo que va a Alcampo de Las Chumberas y ante la avalancha observada de gente, dice que lo de la crisis es un cuento chino.
Que no, que desgraciadamente los números no mienten, la gente consume muchísimo menos -aunque usted los vea pulular con bolsas pa´rriba y pa´bajo, las llevan desde casa- y las temperaturas se disparan en cualquier gráfico serio -por mucho que haya pelete o veruge-. No hay duda, la cuestión de la culpa no tiene nada que ver con la afirmación o negación del hecho y derivado de ello con la previsión de lo que va a acontecer.
¿Se acuerdan de cuando el Gobierno del Estado, gastándose una pasta gansa, compró al multimillonario ecologista Mr. Al Gore -vicepresidente en la administración Clinton- un vídeo propagandístico de su teoría tremendista para su proyección en los colegios de Enseñanza Media en el que se advertía de futuros desastres como el deshielo de los polos, el aumento de 20 metros en el nivel del mar, más los millones de muertos que, según Gore y otros gurús del cambio climático en la atmósfera, se producirían si no se reducen inmediatamente las emisiones de CO2?
Más de 31.000 científicos diferían del nota y calificaban de fábula la teoría del calentamiento global que arrimaba las culpas a la producción humana de gases como el anhídrido carbónico y el metano. Dicen estos otros que el ser humano produce una mínima parte de esos gases en comparación con la naturaleza y que la producción humana tiene una mínima influencia en el calentamiento si la comparamos con actividades del plancton en los océanos y de las plantas y animales en la Tierra. El ganado rumiante produce más gases tóxicos desde sus intestinos que las fábricas.
Por treinta años aumentaron la temperatura, el dióxido de carbono y la radiación solar. Y cualquiera de las dos teorías podían tener razón. Pero ahora, con la quietud solar, sólo uno de los bandos podrá ganar. Si las temperaturas siguen aumentando, tendrán razón los "atmosféricos", si las temperaturas bajan, serán los "solares". La suerte está echada.
Rebobinemos a la cuestión de la economía: la culpa es de los banqueros, es de los americanos, es del Gobierno del Estado, es de los socialistas, es del Gobierno de Canarias, es de Coalición, es de tanto golfo, es del Pepé, es de Zerolo.
El hecho es que la situación de Canarias está llegando a límites de inactividad que nunca se habían vivido en los tiempos modernos. Sin alternativas, con todos los remos rotos, chupados por vampiros y con una carga enorme y diferencial de población, nadie se explica cómo no hay un conflicto social.
Según los socialistas, el Gobierno del Estado y el Gobierno de Canarias ya deberíamos haber salido del entuerto pero está haciendo más calor que nunca y, según octubre, me temo que van a tener razón los atmosféricos.
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