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CARLOS ACOSTA GARCÍA

De profesión, mis ignorancias (314)

31/oct/09 07:35
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DESPACIOSAMENTE, poniendo la máxima atención en cada línea, dando al autor y al libro la importancia debidas, he leído recientemente "Norma lingüística y español en Canarias". He dejado el librito lleno de señales, cruces, asteriscos? porque son muchos los detalles que me han llamado la atención. Y es que al autor, Humberto Hernández, catedrático universitario de Lengua Española, no se le escapa una. Lo atrae todo lo relacionado con la apasionante materia que explica. Y hace en la publicación que cito un gran estudio de cada problema que se le plantea -gramaticalmente, se entiende-. Porque ya saben ustedes que son muchos los errores, latiguillos y confusiones que se nos escapan cada día.

No puedo tratar en este artículo todos los asuntos que quisiera, pero creo tener espacio para algunos. Veamos:

a) "Lo correcto no debe ser contrario a los hábitos generalizados" (Pág. 39). Por lo que a mí respecta, entiendo, por ejemplo, que se acentúen las palabras déficit y su plural déficits porque se trata de voces esdrújulas. También entiendo que lleven tilde los vocablos ítem y vademécum, palabras llanas no terminadas en vocal, n, ni s. Pero sus plurales, como también los de récord y médium, me dicen que se forman añadiendo una s al singular, y quedan así: ítems, vademécums, récords, médiums. O sea, que mantienen la tilde. Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que la mantengan si son vocablos llanos terminados ens?

-Pero, tío. ¿No te das cuenta de que antes de la s hay otra consonante? ¿Has olvidado ya lo que dice la Ortografía de la Lengua Española?

-Tienes razón, sobrino. Esta memoria mía?

b) Me parece curiosísimo que se diga "se entregaron los Oscar" y se escriba esta última palabra con mayúscula y sin tilde, y luego se tenga que decir, por ejemplo, "Entre nuestros cineastas contamos con dos óscares", escribiendo óscares con tilde y con minúscula (Pág. 70). Me dicen que se debe a que la palabra está más que castellanizada, según opinión académica. ¡Entonces podré escribir yo Arnáu, Ruméu, Paláu y Bernabéu, como suelo hacer!

c) En la página 71 del libro hace el autor oportunísima referencia a una incorrecta costumbre heredada. Ofrece el catedrático un ejemplo esclarecedor: "Yo soy de los que piensan que esto puede cambiar". Emplea piensan en lugar de pienso. Pero la costumbre errónea está ya tan arraigada que muchos famosos escritores yerran. Lo he encontrado, incluso, en don Gregorio Marañón, médico, filósofo, historiador, académico? Escribió un día don Gregorio: "A pesar de que soy el que más años tengo de la cuadrilla, soy el menos apresurado". Debió escribir tiene, en lugar de tengo. Pero?

d) Me ha parecido gracioso -¿no será mejor decir dramático?- eso de "Iremos a esquiar a Pirineos", "Grave accidente de trenes en India", "Tensa situación en Congo". A tales frases habría que añadir: "Adiós, artículo, adiós".

e) En la página 52 leo. "Apenas existen recomendaciones ortológicas en el Diccionario académico y las que aparecen en la vigésimo primera edición?". Pero ocurre que yo tengo la edición de 2001, en cuyo lomo aparece escrito esto: "Edición vigésima segunda". O sea, vigésima en lugar de vigésimo. ¿Se trata de una errata o se puede decir de un modo u otro? Lolo hace aspavientos, pero no se atreve a corregirme.

f) En la página 56 asegura el catedrático amigo que la palabra chiita (dos vocales cerradas iguales) no lleva tilde porque así se ha decidido en la edición de la Ortografía académica más reciente. Yo tengo un ejemplar de 1999, que no sé si es la más próxima. De todos modos, se da allí la razón, como es lógico, al profesor tinerfeño y yo acato la decisión porque la autoridad es la autoridad. Pero, sin tilde, la palabra suena como si me estuviera refiriendo a Chita, la mona de Tarzán. Que me perdone la Academia.

g) Me satisface también la defensa de la norma canaria. Nunca se me ocurriría escribir "vosotros coméis" sino "ustedes comen". El alcalde de mi pueblo me lee siempre, más que nada para ver si se me escapa un vosotros. Tampoco escribiría yo "Tenemos un solecito muy agradable". Para mí, existe la voz solito. Ya sé que solito puede ser un adjetivo diminutivo: "El niño está solito, ¡qué pena!". Pero el solito de abril en Tenerife es una maravilla. Por eso lo digo.

Se me quedan no sé cuántos detalles sin citar. Prometo hacerlo otro día.

 

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