Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

EN EL CAMINO DE LA HISTORIA JUAN JESÚS AYALA

Los Pueblos

26/oct/09 07:30
Compartir
Edición impresa .

Los pueblos de los que tanto se habla como entes metafísicos, que tienen voz, que tienen cara y hasta gestos, se les anula cuando más se habla de ellos, cuando más se les invoca, quedando entonces como testigos mudos, ausentes, perplejos y diciendo entre sí qué pinto en todo esto, cuando lo que manifiesto no es lo que dicen que he dicho, y cuando quiero pronunciarme no me dejan o me tapan la voz con este o aquel alegato enviado desde altas tribunas que enmudecen la voz fuerte, pero debilitada por la distancia y por la contundencia falaz del que mira de arriba abajo a los que dice defender y por los que sufren un montón.

Los pueblos se definen no sólo por las referencias que ha dictado la Unesco para sentirse que son tales, sino, simplemente, también su entidad se apuntala cuando perciben que son protagonistas de todo aquello que concierne a sus vivencias, no solo políticas que se deciden cuando se le requiere su presencia para el voto sino por otras circunstancias cuyos cauces no son tan evidentes como un proceso electoral cualquiera que hacen que los pueblos no se achiquen en determinadas circunstancias o que dejen su grandeza guardada para la mejor ocasión que esperan.

Los pueblos han sido capaces de dar la vuelta a la tortilla en muchas ocasiones de la historia, bien por sí solos o empujados y enardecidos por líderes capaces de concitar voluntades y de aunar deseos

Los pueblos han actuado, casi siempre, no como topos ni como colectividades ciegas conducidas hacia la nada. Casi siempre se han capacitado por tener razón, no cabe duda de que no ha sido con la presteza que ha sido necesaria, sino que, dada la confluencia, a veces de disquisiciones y de parcelamientos de las pretensiones colectivas, se funciona entonces como referentes diferentes, unos de otros, de unos pueblos y otros y hasta de unos individuos a otros. Interviene ahí la desinformación, la manipulación que vive, que se extiende como un ciempiés maligno, pero que a la vuelta de la esquina, por la fuerza escondida, se extingue, se difumina, quedando en nada.

De los pueblos se puede decir y pensar de todo; muchos han cambiado el pálpito del mundo; otros por el contrario, han permanecido impávidos, expectantes de lo que puede pasar.

Es necesario que en el momento actual, que no difiere de los anteriores, y cuando los pueblos tengan claro el camino, se inicie de manera contundente. No caben precipitaciones, pero tampoco parsimonias; no sirve que desde otras latitudes se señalen caminos o se elaboren trampas; desde dentro, desde el convencimiento pleno es el mejor timón que puede llevar al barco de las naciones hacia el atraque de un mejor puerto.

El rumbo marcado, diseñado con inteligencia, es tal vez lo que define las capacidades y sitúa las diferencias entre un pueblo y otro. No se podrá arrumbar a cualquier lugar, al mejor que se pretende, con falacias y con manipulaciones.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: