Canarias
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LUNES, 26 DE OCTUBRE DE 2009
A FONDO ROGER

Historias del barranco de Santos

EL TÍTULO se lo hemos pedido prestado al fallecido escritor José Domingo, que escribió aquellas historias del barranco de Santos. Nadie como él retrató toda la carga sentimental de la quebrada que ha dividido históricamente Santa Cruz y que ahora se abre al progreso con vías de penetración de la ciudad y con zonas recreativas, deportivas y ajardinadas que serán un modelo de aprovechamiento de estas inhóspitas barranqueras.

Antes de diciembre, o al menos esta es la intención del Ayuntamiento, serán inauguradas dos de las tres fases del acondicionamiento del barranco de Santos. Vías rápidas para descongestionar Santa Cruz desde el centro de la ciudad hacia sus barrios más altos. Paseos para que los ciudadanos puedan transitar por ellos, en auténticas rutas anti colesterol. Y sensación de una urbe ansiosa de progreso, con una arquitectura y una ingeniería modernas y bien aprovechadas.

Esta puede ser la obra cumbre de Santa Cruz del último cuarto de siglo. Como es casi subterránea, los habitantes de la capital tinerfeña no la han visto apenas. Escaleras mecánicas conducirán a los chicharreros hasta el fondo del barranco para que no tengan que molestarse en descender ni trepar por ellas con esfuerzo. Los coches circularán por vías amplias y no tendrán que soportar atascos, ni cruces. Serán calles rectas y abiertas, de arriba a abajo de la ciudad y viceversa.

Es voluntad del Ayuntamiento que la obra -que aún tendrá que soportar una tercera fase, cuando se logren los fondos para ello- sea entregada a la ciudad antes de diciembre. O al menos en los primeros días de 2010. Sería un error prolongar por más tiempo esta entrega para hacerla coincidir con la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas de 2011. Los ciudadanos no se merecen esta espera injustificada.

En fin, que pronto veremos un nuevo Santa Cruz. Los que, por ignorancia, se han cargado el proyecto de uno de los arquitectos más importantes del mundo, Dominique Perrault, en Las Teresitas, a ver qué dicen ahora de estas vías de penetración de la ciudad, aprovechando el cauce del barranco de Santos. Y los destructores de lo urbano esperemos que no pasen su horrendo pincel por tan bello paraje, que tanto esfuerzo económico ha costado crear.

Nunca están aquí contentos con nada de lo que se hace y los peores enemigos de la isla son siempre los isleños. Pero no los metamos a todos en el mismo saco, porque no lo merecen. Respetemos, pues, estas modernas historias sobre el barranco de Santos.

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