MAIKEL CHACÓN, Los Llanos
Los Llanos de Aridane ha pasado de ser el lugar más codiciado por los pequeños y medianos empresarios de La Palma y por el capital foráneo, a la hora de montar un negocio, principalmente en la rama comercial, a transformarse en un escaparate de carteles de "se vende" o "se alquila" por toda la ciudad. Viviendas, locales, establecimientos comerciales, coches... e incluso un apartahotel completo. Todo, o casi todo, sufre las consecuencias de la crisis económica que ha impactado de forma agresiva en la economía familiar de los llanenses.
Los carteles con ofertas inmobiliarias o traspaso de negocios se multiplican. Los que no se ofertan, muchos otros, simplemente cierran las puertas. Sin embargo, la visión del "se vende" no coincide con algunos datos aportados desde el ayuntamiento llanense en el que se registran 52 nuevas licencias comerciales para la creación de establecimientos en el municipio en 2009 (cifra que supera a los 48 licencias de 2008). Estos, o se han abierto o están en proceso.
Aunque desde la corporación se plantea un previsible cambio de sentido en el modelo de los negocios de la ciudad como explicación a ese dato positivo, con nuevos formatos basados en otro tipo de oportunidades comerciales, lo cierto es que en la calle se respira menos entusiasmo, por el bajo nivel de ventas, que viene acompañado por la crisis de precios que ha sufrido el sector platanero.
Estos dos inconvenientes unidos generan una losa demasiada pesada para la economía local que se ha transformado en los mencionados carteles o anuncios que, hasta hace pocos años, eran impensables en el conocido como centro comercial abierto de La Palma, que flotaba sobre la burbuja del "boom" inmobiliario que hoy ha tocado fondo.
En retroceso.- Ni la Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas de La Palma (Cepyme) ni la Delegación de la Cámara de Comercio cuentan con datos concretos sobre cierres o traspasos de negocios en Los Llanos de Aridane. Son datos difíciles de concretar. Las bajas tardan meses en ser registradas por la Administración Tributaria. No en vano, el Anuario Económico de la Cámara, con altas y bajas empresariales, no registrará la situación actual hasta el próximo 1 de enero de 2010, a través del Impuesto de Actividades Económicas.
Sin embargo, ambas entidades son conscientes de la realidad que vive la economía comercial de la ciudad por los constantes mensajes negativos que surgen del entorno empresarial, así como por las actuaciones, algunas ya irreversibles, que ejecutan los comerciantes y propietarios de inmuebles improductivos en la actualidad o que han dejado de ser rentables.
Un conocedor del día a día de la actividad comercial es el presidente de la Zona Comercial Urbana de Los Llanos, Raúl Camacho, que cuenta con más de un centenar de establecimientos. Él es consciente del momento delicado que vive la economía local: "Estamos en un claro retroceso. Se ha desinflado una burbuja que era irreal, basada en la construcción. Se subió en un momento en el que había capital y se podía ahorrar, pero ahora se vuelve a la realidad, a la de sin dinero en la economía familiar".
La avenida Díaz Pimienta.- Como ejemplo del mal momento, basta analizar lo que ha sucedido en una de las calles valuarte a nivel comercial, la avenida Díaz Pimienta. En esta calle se han cerrado en un plazo de pocos meses media docena de comercios (algunos en transición), cuando hace poco más de un año se llegaron a pagar hasta 5.000 euros por metro cuadrado en compra-venta de locales y los alquileres alcanzaban los 3.000 euros por un espacio para poder vender en esta avenida.
En la actualidad, muchos empresarios están renegociando los alquileres de sus locales con los propietarios, para aguantar el tirón negativo y evitar el cierre, una opción que es válida para las dos partes, tanto en esta calle como en el resto del centro de la ciudad, que evita una situación improductiva en un local situado en el corazón de Los Llanos.
Mantener los empleos.- Los agricultores, los empresarios turísticos y los comerciantes no aguantan en tirón negativo de la economía. Pese a todo intentan estirar al máximo sus recursos para mantener un sector que genera unos 6.000 puestos de trabajo sólo en la ciudad, del que depende, en compañía del sector platanero, una parte importante del Producto Interior Bruto del municipio y de la Isla en general.
Esa realidad, cada día más palpable en las calles, ha llevado a forzar la venta de muchas propiedades como último recurso, como salida forzada a la falta de liquidez.
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