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V.MARTÍN, S/C de La Palma
Jesús Nuño medita su futuro en el Partido Popular. Ya no se siente arropado, se queda solo y reflexiona con sus familiares y amigos más íntimos sobre el papel que debe asumir en la vida pública, sin descartar incluso abandonar el acta de concejal en Santa Cruz de La Palma y pasar a un segundo plano, con menos responsabilidades, renunciando, con ello, a la posibilidad de repetir como candidato a la Alcaldía en las elecciones de 2011.
El desconcierto del que era líder popular, al menos hasta que desde la propia dirección insular de su formación política han querido, de forma consciente o incluso inconscientemente, "dinamitarlo", se produce tras una semana convulsa. Primero pierde a su "mano derecha" en el ayuntamiento, Juan José Cabrera, que renuncia al no poder solventar problemas personales; luego se ve en la obligación de apoyar la renuncia de su grupo municipal al gobierno con Coalición Canaria, aunque era partidario de un análisis más reflexivo, y, cuando más "tocado" se encontraba, no siente, todo lo contrario, el apoyo, el aliento, del "jefe" de su propio partido.
La rapidez en el transcurrir de los acontecimientos, todo en cuestión de días, minan la moral de Jesús Nuño. Medita sobre cómo recomponer el grupo municipal, con dos concejalas de baja por enfermedad y su hombre fuerte dimitido, teniendo sólo el acompañamiento de Miguel Ángel Morcuende, mientras escucha, lee, cómo el presidente insular del Partido Popular, Asier Antona, coloca a Juan José Cabrera, a su amigo, como "el líder indiscutible del PP en Santa Cruz de La Palma. Lo es y lo será...". No es una cuestión de celos, es, simplemente, la necesidad de sentirse apoyado al quedarse solo. "No me quedan mangueras para apagar más fuegos", le reconoce incluso a uno de sus allegados.
Nuño, joven pero con mil batallas municipales en la mochila, aquellas que comenzó viviendo de la mano de Carlos Cabrera, redacta una carta que remite al presidente del Partido Popular. En la misiva no sólo habla de poner sus cargos a disposición del partido, como algunos, de forma interesada, han querido filtrar a la opinión pública. El candidato popular en la capital, al menos lo fue en 2007 con unos resultados muy satisfactorios, también comunica, es la parte que más clarificadora del momento que está viviendo, que durante estos días se dispone a mantener "una serie de contactos y encuentros de carácter estrictamente personal con familiares y amigos que me ayuden a clarificar mi papel dentro del Partido Popular, así como mi futuro en el mismo".
El portavoz del PP expresa abiertamente en el mensaje remitido a su "jefe" cómo se encuentra anímicamente: "Es un momento en el que me veo literalmente sobrepasado por los acontecimientos y por la marcha del grupo municipal de mi compañero, apoyo y amigo Juan José Cabrera Guelmes".
Dentro del partido, en las entrañas de los populares, los "veteranos" reconocen el error de Antona e incluso algunos lo señalan como parte del problema y, a la vez, como vía para la solución. Son conscientes del "necesario cariño" recibido por Juan José Cabrera "en un momento personal muy difícil", pero, en la misma medida, apuntan que "se ha olvidado de Suso, quizás, seguramente, sin querer hacerle daño. Se ha quedado prácticamente solo en el ayuntamiento y también merece nuestro reconocimiento. Además, es nuestro candidato, al menos hasta que no se diga lo contrario".
La estrategia popular apunta ahora a una comparecencia pública conjunta. Una aparición esta semana para mostrar unidad contra todo, de apoyo a Nuño (todo el que ahora le falta) y de cerrar filas en torno a Antona (que pierde adeptos). Falta por saber el grado de credibilidad que le queda al partido.
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