LA HISTORIA de la actual República de Mauricio, al igual que la de tantas otras naciones soberanas del mundo, también transcurrió bajo un sol colonial. Durante casi cuatro siglos, y esto en periodos diferentes, el pequeño país insular fue posesión de distintas metrópolis. El ya hoy Estado archipielágico está compuesto por la isla Mauricio, isla "Rodrigues", Islas San Brandon y las Islas Agalega. La nación isleña está situada en el océano Índico, a unos 1.990 km. de la costa este de África y a 892 km. de la de Madagascar; a 201 km. al suroeste de ella, se encuentra la isla de La Reunión (departamento de ultramar francés). La superficie de Mauricio es de aproximadamente 1.861 km². y tiene una población que supera el millón de habitantes, lo que la convierte en una de las islas más densamente poblada del planeta junto a Oahu (Hawai), Tenerife, G. Canaria y Malta (isla nación). Los mauricianos, como pueblo son el resultado de una mezcla de culturas y religiones que se han fundido con los siglos, no en vano la población está compuesta por criollos, hindúes, chinos, musulmanes y europeos.
Aunque en el siglo X ya los árabes conocían la existencia de estas tierras, fueron los portugueses con el explorador Pedro Mascareñas al frente, los que las descubrieron oficialmente en los primeros años del siglo XVI. Al contrario de lo que se pudiera pensar, no fueron estos últimos los que poblaron aquellos lares, sino que fueron los holandeses en 1598 los que empezaron a asentarse sucesivamente en dicho territorio, a la vez que iban introduciendo esclavos africanos. Desde ese momento, la isla fue bautizada con el nombre de Mauricio, en honor al príncipe del mismo nombre (Orange de Nassau). La etapa colonial bajo dominio holandés finalizó en 1710 con el abandono de la colonia, al parecer debido a la poca rentabilidad que ésta, a través del monocultivo de la caña de azúcar, les estaba proporcionando.
En 1715 llegaron los franceses y tomaron posesión de la isla rebautizándola con el nombre de Isla de Francia. Bajo dominio galo, la población creció de manera rápida; volvieron a explotarse los cultivos y con ello aumentó el número de esclavos. Los años pasaron hasta que en 1810 los británicos, después de haber sido derrotados por los franceses en una primera batalla, entraron por el norte y ocuparon Mauricio. Mediante el Tratado de París (1814), los franceses cedieron la Isla de Francia a los ingleses y esto junto a Rodrigues y las Islas Seychelles. El traspaso colonial se hizo asegurándoles a los franco-mauricianos que se iba a respetar su religión, su lengua y, aún más, las leyes que había impuesto Napoleón. La por entonces colonia volvió a recobrar su antiguo nombre: Mauricio. Con la abolición de la esclavitud en la isla en 1835, escaseó la mano de obra; luego ésta sería remplazada por trabajadores hindúes y más tarde chinos, que tuvieron que desempeñar su labor la mayoría de las veces en condiciones inhumanas y con salarios míseros. Con la llegada del siglo XX, una revuelta puso fin a la penosa explotación.
En 1968 Mauricio obtiene la independencia de Gran Bretaña y en 1992 se convirtió en una república. Gracias a las inversiones extranjeras y al turismo, entre otras fuentes de ingresos, hoy en día la pequeña nación ha pasado de ser un país de bajos recursos a situarse entre los países emergentes con futuro. Y lo que es más importante, ha encontrado su lugar en el mundo.
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