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El GTC ya no hace falta

25/oct/09 07:46
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PEDRO ÁLVAREZ, director del Gran telescopio Canarias, Grantecan o GTC, es uno de los científicos más prestigiosos que tiene el IAC. Más aún: no exagero al afirmar que sin él jamás se habría construido en España el mayor telescopio del mundo. Al menos de momento. Yerra, sin embargo, Pedro Álvarez cuando dice que carece de sentido invertir tantos millones de euros -unos 130 en números redondos, si no me falla la memoria- en construir un telescopio como el GTC, y cerrarlo tres meses después de la inauguración porque no hay dinero para mantenerlo operativo. Claro que tiene sentido, señor Álvarez. Tiene todo el sentido del Universo porque para los políticos de este país el gran telescopio ya ha cumplido su función. Sobra decir que este instrumento está llamado a posibilitar importantes avances en la investigación astrofísica. Avances cuyo protagonismo corresponderá en buena media al IAC y a toda la comunidad científica española. Algo de lo que pasan los políticos, esencialmente porque los políticos son de letras. Aunque ni eso. La mayoría son semianalfabetos; o progres cantamañanas que presumen de estar a la última en ciencia y luego no saben ni lo que es el CO2 del que tanto hablan, sólo porque el cambio climático está de moda y referirse de continuo al calentamiento global liga votos.

A los políticos les interesan las cuatro fotos vinculadas a cualquier proyecto público, ya sea una simple cancha deportiva para solaz del piberío en un barrio marginal, o el mayor telescopio del Universo conocido. La primera foto se la hacen cuando presentan el asunto; la segunda, al colocar la primera piedra; la tercera, habida cuenta de que entre el inicio y la conclusión de las obras suele transcurrir demasiado tiempo, se la sacan a la mitad de la construcción. Conviene que los votantes sepan en todo momento que el político no está de brazos cruzados, sino laborando para el bienestar común. En general, nunca están de brazos cruzados; están muy ocupados en llenarse los bolsillos, colocar a sus amigos, exprimir a los empresarios y pensar en un futuro personal que en ningún caso ha de ser peor que el actual, pese a que el actual, generalmente, ya lo tienen bien remunerado. La cuarta foto, la más grandiosa de todas -aunque también la última- se la hacen el día de la inauguración. En el caso de los logros del IAC, Francisco Sánchez, que además de un hombre de ciencia es un gran procurador de milagros en una tierra imposible, ha conseguido siempre que en esa cuarta y postrera instantánea figuren personajes importantes. Reyes, jefes de Estado, gente de alcurnia y probado pedigrí. Esa es la única forma de que en un país de marujas con rulos marujos en cholas, además de progres mentecatos e iletrados, la noticia salga en las revistas rosa, que son las únicas que se leen -salvo la prensa deportiva- por estos alrededores. La única forma, en definitiva, de que la ciudadanía sepa que existe algo más que el fútbol, las veleidades de los descerebrados y descerebradas, las paridas de los múltiples asesores que contratan los políticos para tratar de suplir sus carencias, y así. La ciencia, incluido el GTC, sobra después de esa última y postrera foto. Mal que les pese al director del IAC, al responsable máximo del gran telescopio y a una miríada de investigadores menos conocidos, pero no menos meritorios, en su labor diaria. Tanto Francisco Sánchez como Pedro Álvarez son hombres de mucha paciencia, pero hasta la paciencia se agota. No me extraña, en consecuencia, la salida de director del GTC: si no hay dinero, apagamos el telescopio y nos vamos.

No hay dinero porque Zapatero necesita hasta el último euro para sufragar un paro que en gran parte ha creado él mismo. Porque frente a muchos trabajadores que necesitan las ayudas al desempleo ante la imposibilidad absoluta de encontrar colocación, existen otros muchos -acaso muchísimos, como están poniendo de manifiesto las inspecciones- que prefieren vivir al calor del subsidio sin necesidad de dar un palo al agua; u ocupándose de un cáncamo de vez en cuando para redondear los ingresos mensuales. Por eso no hay dinero ni para el GTC, ni para nada. ¿Un ridículo añadido a los ya muchos de Zapatero en el escenario internacional? Qué más da; Zapatero no habla inglés, ni falta que le hace.

Dije hace tiempo que lo único sensato que puede hacer un chico -o una chica- de veinte años en este país son las maletas. Me duele reiterarlo, ante todo porque estoy hablando de mi país, pero es así. Un país de llorones que no pagan y apoyan unas Fuerzas Armadas como es debido, sino organizan manifestaciones para pedir que unos piratas andrajosos les suelten a tres docenas de pescadores y liberen un barco. Me imagino a los filibusteros somalíes descojonándose a mandíbula batiente. Y cuando terminan de reírse, nos mean encima. Porque a la España de Zapatero y de su ministro Moratinos cualquiera le mea encima; hasta Evo Morales sin quitarse la chompa.

Mientras tanto, el tipo del pelo colorado diciendo que no tiene más enemigos que los del Estado y que su honor es sagrado. ¿Qué honor, infeliz? ¿El de agarrarse a un clavo ardiendo en una casa donde no lo quieren, o el de pertenecer a un país pisoteado por todo el mundo? ¿Es ese todo su concepto del honor? Y el otro, facha y canarión, volviéndole la cara a un señor porque también considera que ofende a España. ¿A qué España? ¿A esa cuyo concepto mismo, según Zapatero, es discutido y discutible? ¿A esa que pone al borde de la quiebra su mayor logro científico desde los tiempos del heroico Ramón y Cajal porque necesita el erario para sufragar a un mentecato político que presume de talante? Váyanse los dos, y muchos más, a tomar por donde descargan los camiones.

rpeyt@yahoo.es

 

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