JOSÉ A. DULCE, S/C de Tfe.
Muy pocos compositores contemporáneos han logrado encontrar el punto de equilibrio para escribir una música culta que conecte con el público. Uno de esos contados autores es el aragonés Antón García Abril (Teruel, 1933), heredero de los grandes maestros españoles, que ha sabido preservar la vertiente humana de la música en vez de cosificarla.
Galardonado en 1993 con el Premio Nacional de Música, el autor de "Lurkantak" y "Nocturnos de Antequeruela" compartirá mañana cartel con el músico valenciano del siglo XVIII Vicente Martin i Soler, contemporáneo de Mozart, en el concierto "La canción española de ayer y de hoy". La soprano Silvia Vázquez y la mezzo Laura Godoy, acompañadas al piano por Marco Medved, interpretarán este programa especial en el teatro Leal de La Laguna, dentro del festival Ópera de Tenerife 2009.
La canción de concierto es una de sus reconocidas especialidades. ¿Por qué los compositores españoles contemporáneos no cultivan este género?
En épocas anteriores se impuso una moda, que ya pasó, según la cual la forma correcta de componer era aquella en la que la melodía no era contemplada como elemento constitutivo del discurso musical. Por ello, durante veinte o treinta años apenas se compuso canción de concierto. Sin embargo, en los últimos años algunos de nuestros compositores empiezan a retomar la melodía y apuntan hacia una menor timidez técnica a la hora de escribir canciones.
Al igual que Albéniz o Falla, usted se inspira en el espíritu de las diversas culturas que conviven en España. ¿Dónde fue a parar el nacionalismo musical español? ¿Es un vestigio del pasado?
Qué va. La música española es una fuente todavía emergente de la que manan aguas puras y cristalinas. Y con muchas posibilidades explotadas aún muy parcialmente. Hace años compuse por encargo del Festival de Música de Canarias una obra, "El mar de las calmas", en el que el punto de partida era la cultura ancestral canaria. Y lo mismo he hecho en los casos de Andalucía, Asturias o el País Vasco. Puedo decir que he recorrido España a través de la música de sus regiones. Me he basado en la rica idiosincrasia y cultura de cada una y no he necesitado beber de fuentes foráneas. Con mis canciones pasa lo mismo: tenemos tantos y tan buenos poetas que nunca necesité inspirarme en autores extranjeros.
Muchos intérpretes creen que se ha roto el cordón umbilical que une al público con la música de su época. ¿Es culpa de los compositores?
No es culpa de nadie y, en parte, es de todos. Convergen muchos factores. Hace tiempo que los músicos académicos (no encuentro otro modo de llamarlos) realizan una extraordinaria labor para no dejarse vencer por expresiones como el pop o el rock, que cuentan con un amplio respaldo en los medios de comunicación. Por otro lado, es preciso reconocer que la estética cultivada por muchos compositores contemporáneos ha sido beneficiosa, pero un desastre desde el punto de vista del público, que ha huido de la música contemporánea. Por fortuna, las dos partes se están acercando: ya hay un público que comienza a interesarse por la creación moderna y compositores que vuelven a comunicarse con el público.
Usted lo ha logrado a lo largo de su carrera. ¿Cuál es su secreto?
No hay ningún secreto; en todo caso sería un secreto a voces. Siempre he intentado no alejarme de lo que yo creo que es la música. Porque hay un momento en que ésta deja de serlo para convertirse en mero objeto sonoro. En ese instante he decidido poner el freno y no cruzar ese umbral. La música para mí es eterna. Los compositores actuales que intentan hacer una música noble están andando, como en el circo, sobre el alambre. Atravesamos un momento importante para la creación musical y lo que espero es que sepan separar el trigo de la paja.
Hace mucho que no compone para el cine y la televisión. ¿Se hartó de estos medios o ha habido otras razones para su alejamiento?
Como en las historias de amor, la separación de dos personas suele deberse a ambas, y no a uno solo. De un tiempo a esta parte mi música no encaja con los patrones estéticos de la música que se compone para los medios audiovisuales y, a la vez, ésta no concuerda con mi concepto. Es un desencuentro debido a causas naturales. Por otro lado, yo quería dedicarme a mi obra musical sin que nada ni nadie me robase tiempo, y el cine y la televisión me lo robaban.
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