En relación con su oda sinfónica a Canarias, García Abril no puede evitar una queja. "Cuánto siento que mi obra dedicada a las Islas,
El mar de las calmas, no haya vuelto a interpretarse aquí. Lo lamento no porque sea mía, sino porque trabajé a fondo en las raíces de la cultura y de la música canarias. Tras el estreno, Víctor Pablo Pérez y la Orquesta Sinfónica de Tenerife la interpretaron en ocho ocasiones a lo largo de una gira por la Península, lo que ya equivalía a hacer de ella una obra de repertorio. Al final era impresionante cómo sonaba. Pues bien, no se ha vuelto a programar y, en cambio, se vuelve a tocar lo mismo de siempre. Será que debe ser así", lamenta.