LOS PAPELITOS, notas, consejos, advertencias o admoniciones (de todo ha habido) que me envían algunos amigos, lejos de alterar mi estado psíquico -eso quisieran ellos- me dan pie para escribir algunos de mis artículos semanales.
Resulta que en Las Palmas hay un profesor de Lengua Española, don Nicolás Guerra Aguiar, que escribe -no sé con qué periodicidad- en La Provincia unos artículos semejantes a los míos. O sea que se ocupa de asuntos sintácticos, prosódicos, ortográficos y analógicos, aunque estas palabras se digan hoy de otro modo. Y como el señor escribe con estilo y trata asuntos de interés, mis amigos Lorenzo Dorta y Pascual G. Regalado se dedican a enviarme tales trabajos. Sin comentarios aparentes, pero queriendo decir "para que aprendas". Y como no hay dos sin tres, a estos señores, que fueron alcaldes de mi pueblo hace ya unos años, se les ha unido otro amigo, el abogado icodense, radicado en la capital, Antonio Relea, un lince en esto de detectar gazapos.
El trabajo que el bueno de Relea me envía de don Nicolás se titula "Huevos freídos o fritos". Sí, señores, estoy hablando en serio. Y, aunque se tratan en el trabajo varios asuntos -escoce por escuece, la maratón por el maratón y otros varios- prefiere dar soga larga al asunto de los huevos. Copio para ustedes:
"Muchas veces de pollillo me corrigieron la forma "freído", en relación con aceites y sartenes, y me insistían en que lo correcto es "frito"; por tanto "quiero huevos fritos" pero no "freídos", lo cual me llevó a la conclusión de que la forma regular (freído) era inculta. Pues resulta que no. Este verbo se conjuga como sonreír y si su participio es sonreído, se impone una hábil deducción: es correcta la forma freído. Otras cosas bien distintas son el uso, las preferencias de los hablantes?".
Como los lectores podrán observar, para el señor Guerra existe lo que se llama participio pasivo en los tiempos compuestos de todos los verbos pero, por lo que se ve, lo que no existe es el adjetivo, del que todos sabemos que califica al sustantivo. Debe de ser un simple lapsus del escritor porque don Nicolás sabe mucho de Gramática. Por si acaso, consulto el DRAE y no está allí la voz "freído". Lógico: el lector debe conocer íntegramente la conjugación del verbo freír. Pero cuando consulto el vocablo "frito", tampoco hay de él ni pelos ni señales, como algunas veces dice Miki, el amigo de Lolo. Se pueden leer nueve renglones, pero no hay noticia de que exista el adjetivo. Palabra de honor. Y me da rabia porque, para este pobre articulista, "frito" es un adjetivo como una catedral. Como lo son su plural y su femenino.
En vista de la coincidencia entre el DRAE y el señor Guerra Aguiar, en lugar de darme por vencido, me refugio en el Panhispánico. De la palabra "freír" se ofrecen 29 líneas. Así da gusto trabajar. Dicen las academias española, americanas y filipina que el verbo de marras tiene dos participios, uno regular y otro irregular, que se utilizan indistintamente. Creo a pie juntillas lo de los participios, pero no que se usen indistintamente. En mi pueblo, por ejemplo, todos decimos pescado frito; nunca pescado freído. La razón me parece infantil. La palabra pescado es un nombre sustantivo, que exige un adjetivo para aclarar las cosas; no un participio. Tampoco decimos nunca " ya hemos frito las papas", sino que las hemos freído. Menos mal que el Panhispánico -mi amigo de verdad- dice luego: "En función adjetiva sólo se usa la forma "frito". Y remata la faena aclarando que tal palabra puede ser también sustantivo: Los fritos pueden sentarte mal".
¡Atención, amigos! Acabo de darme cuenta de que el envío de Antonio Relea no está tomado directamente de La Provincia, sino de Internet y, en un rincón del folio enviado por correo, el señor Guerra Aguiar había aclarado, sin yo darme cuenta, toda la cuestión. Estas son sus palabras: "Ante la aparente imprecisión de mi párrafo siete quiero matizar que cuando hablo de freído, me refiero a la forma verbal del participio, pero no al adjetivo. Por tanto es correcta -aunque no usual- la construcción "he freído"; pero debe decirse "huevos fritos".
Si el señor Guerra Aguiar no hubiera olvidado lo que olvidó en su párrafo siete, como él reconoce, yo me hubiera ahorrado el presente artículo. Reconozco ahora por qué a ciertas personas les suelen sentar mal estos regalos de las gallinas.
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