EN POCOS lugares de nuestra geografía se puede apreciar con tanta claridad como en La Laguna la coincidencia entre los valores tradicionales y el dinamismo moderno. Este municipio, pleno de monumentalidad y cargado de historia, constituye hoy en día un auténtico ejemplo de lo que supone la actividad constante en la búsqueda del desarrollo ordenado y de un porvenir esperanzador para sus ciudadanos.
El municipio, liderado por su ayuntamiento, ha emprendido un camino de renovación e innovación muy digno de destacar. Todo ello se debe, sin ninguna duda, al compromiso adquirido por la Corporación que preside Fernando Clavijo, quien ha sabido continuar la brillante labor realizada en su momento por Ana Oramas. Ello se traduce en diferentes aspectos, desde la realización de obras de infraestructura hasta el establecimiento de una conexión directa con los intereses vecinales mediante la participación ciudadana.
Ahí figuran, por ejemplo, los lazos establecidos con el sector comercial, que favorecen una coordinación muy necesaria en estos tiempos que hemos debido afrontar. Este es un pilar que siempre ha tenido una gran importancia en la economía local y es preciso que sea adecuadamente escuchado en sus propuestas y demandas. A ello se añaden otras iniciativas dirigidas a fomentar los innumerables atractivos turísticos con que cuenta el municipio, que ofrece un patrimonio histórico y artístico muy significativo y un medio natural igualmente destacable.
No debemos olvidar tampoco otras iniciativas novedosas que hablan de una manera de gobernar abierta y consecuente, como es la de acometer la elaboración de un nuevo Plan General de Ordenación con el concurso directo de los vecinos que han aportado en torno a 10.000 sugerencias. Ese documento contará con el máximo consenso posible y determinará a medio plazo cómo deberá continuarse el desarrollo del municipio, decididamente uno de los más pujantes de las Islas.
Entretanto, la actividad no ha cesado en el término lagunero, donde se mantiene vigente un programa de iniciativas en diferentes campos, tanto propias como procedentes de la colaboración con otras administraciones. Tal es el caso de los proyectos contenidos en un plan de obras desarrollado por el Cabildo con el fin de llevar a cabo una serie de mejoras en el centro histórico para apoyar esa renovación urbanística que se ha emprendido y que ha sido premiada doblemente por el Ministerio de Cultura y el de Industria, Turismo y Comercio.
Solo las aportaciones del Cabildo significan 8 millones de euros en obras que han sido desarrolladas en lugares tan emblemáticos de la ciudad como las calles Viana, Herradores y La Carrera y las plazas de la Concepción y del Doctor Olivera. Con ellas se consigue incrementar esos alicientes que ofrece a los residentes y a los visitantes una ciudad llena de encantos que puede vanagloriarse, además, de haber sido distinguida por la UNESCO con el título de Patrimonio de la Humanidad, galardón del que se cumplen ya diez años. Ello, lejos de representar sólo una unión con el pasado, ha servido también para abrir una puerta hacia el futuro.
La Laguna, que fue hace cinco siglos espejo en el que se miraron las primeras urbes americanas, es hoy un ejemplo a seguir para el resto de ciudades del Estado. Un municipio que avanza imparable hacia el futuro gracias a un modelo de gestión alabado por todos los sectores. Enhorabuena.
* Vicepresidente Primero del
Cabildo Insular de Tenerife
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