Economía y Laboral
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MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ SUÁREZ *

Canarias, ocho años de estancamiento recesivo

23/oct/09 07:39
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DESPUÉS de más de 15 horas saltando de aeropuerto en aeropuerto y aún con unas 9 por delante para llegar a mi destino, la espectacular ciudad de Shanghai, el gigante de hierro que me transporta, un "B747", ajado, de KLM, atiborrado de chinos que vuelven a casa después de unas minivacaciones en su día nacional, me dirijo al congreso mundial de periodistas de turismo y, mientras tanto, no paro de analizar los recesivos datos turísticos de Canarias.

Ya son años de estudio sobre el destino Canarias; las hemerotecas son fieles testigos. Algo agotado sí que estoy de advertir de que venían malos tiempos. Al inicio del nuevo milenio se encendieron las alarmas que presagiaban que este sector se nos estaba yendo de las manos. Han pasado 8 años, la situación es compleja y las soluciones cada vez más costosas, y lo peor de todo, nuestros responsables autonómicos en la materia son indecisos en las acometidas.

Los turistas que ha recibido anualmente nuestro territorio nos han permitido dejar de ser un pueblo de emigrantes. El turismo ha permitido que mejorara nuestra renta per cápita, en definitiva nos ha hecho que nos tuteemos con los ciudadanos del territorio europeo continental.

Pero, a partir de 2001, Canarias comenzó a perder competividad, disminuyendo la percepción de la calidad-precio y no porque no hayamos dejado de mejorar, sino porque nuestros competidores han acortado distancias, haciendo grandes esfuerzos en infraestructuras, formación y promoción.

Uno de nuestros principales problemas estructurales se ha manifestado en la pérdida de ingresos turísticos y a esto se le ha unido otro coyuntural, como es la dichosa crisis internacional, que para rematarla ha propiciado la devaluación de la libra esterlina, la moneda de nuestro principal emisor. Si le unimos a todo esto el proceso de fusión de touroperadores que han dado lugar a una situación de oligopolio, dominado por TUI y Thomas Cook, cuyas direcciones han marcado los objetivos de máxima rentabilidad, se ha creado un escenario muy complejo que ha propiciado llegar al récord histórico del 30% de nuestra población en el paro.

El turismo es más que todo. Canarias es económicamente turismo, tanto por su peso específico como por sus vinculaciones con otros sectores (inmobiliario, construcción, servicios...). Representa el 28,3% del total del PIB y da empleo al 33,2% de la población. Durante 2007 dio trabajo a más de 322.000 personas, un tercio de la población activa. Genera el 92,2% de las exportaciones de servicios y el 28,1% de los impuestos se recaudan directamente por este. Los números son esclarecedores. Este archipiélago sin turismo no sería absolutamente nada. ¿Cómo no se hicieron las oportunas correcciones cuando la inflexión se producía?

Subrayemos que a nivel internacional todos los destinos crecían al ritmo como mínimo del 7% anual, España no era menos y todas las comunidades incrementaban sus dígitos; menos en Canarias, donde se contraía su principal fuente de ingresos. ¡Cuánta ceguera! Nos han llevado a borde del precipicio. Nuestros dirigentes turísticos en la última década han sido pésimos y han llevado a esta nave "proa al marisco". El mercado alemán ha descendido un 14%, el británico el 10%, los holandeses un 25%, los franceses un 48% y los suecos un 18%, entre otros. En este periodo hemos perdido más del 8% de los turistas, cuando en todo el mundo se crecía. Perdíamos turistas e irresponsablemente seguíamos construyendo hoteles. Hoy, en 2009, rondamos las 500.000 plazas alojativas legales, y más 150.000 ilegales que nadie ha hecho nada por eliminar.

Simultáneamente decrecíamos en los porcentajes de ocupación; claro está a cuenta de introducir camas sin ningún tipo de estudio. ¡Todo valía! Pasamos en 2000 de una ocupación del 78,5% a hoy, que ronda el 59%, por debajo del umbral de rentabilidad. También caían las estancias medias. Todo esto conllevaba a una hemorragia en la pérdida de pernoctaciones. En conclusión, el gasto en destino descendía considerablemente. Pero, para hacerlo más difícil todavía, subimos los precios en el destino, por lo que Canarias se convertía, año tras año, en un destino menos competitivo.

En contraposición, nuestros competidores cada año han albergado más turistas. Turquía, en 7 años, ha crecido 13 millones de turistas más, llegando a los 23 millones. Egipto, en un trienio, aumentaba 1 millón cada año, hoy ronda los 11 millones. Marruecos pasó, en un abrir y cerrar de ojos, de 3 a 9 millones de turistas. El Caribe, y qué decir de China, la gran desconocida, el dragón rojo, el reino de los soles y las lunas, ahí donde está el futuro turístico, belleza, amabilidad, seguridad, cultura, historia, naturaleza, gastronomía y buen precio.

Era evidente que los turistas que perdíamos elegían otros destinos y, sin embargo, sabiéndolo, no hubo movimientos. Nos hemos olvidado de otros grandes emisores de proximidad: Francia, donde viajan todos los años 33 millones de galos; Italia 23, Polonia 13 y en Rusia 20. De estos cuatro países, el año pasado sólo recibimos 350.000 turistas. ¡Asombroso! Y aquí nadie hace una reflexión responsable, nadie dimite, nadie se enrojece, nadie tiene la culpa...

Los encontramos en una situación adversa, por lo tanto necesitamos planes de choque urgentes. Nos estamos muriendo del éxito de antaño, el destino se desgasta año tras año. Hay que dar un cambio de rumbo a esta nave sin timonel porque, a pesar de todo, sigo creyendo que Canarias es uno de los mejores destinos del mundo.

* Presidente del CIT de

Santa Cruz de Tenerife

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