ES TAL el deterioro de la situación actual que, para no parecer alarmista, ni exagerado, voy a echar mano de algunas citas pasadas y presentes. Por ejemplo a Luther King se le achaca que dijo: "Más que la maldad de los malos, me preocupa la indiferencia de los buenos". ¡Cuántas cosas despreciables han ocurrido y ocurren por esta indiferencia! A Víctor Hugo se le atribuye la siguiente sentencia: "Entre el Gobierno que lo hace mal y el pueblo que lo consiente hay cierta solidaridad vergonzosa". De eso tenemos ejemplos permanentemente. La manifestación en defensa de la vida y contra el aborto libre parece vislumbrar una señal de esperanza de toma de conciencia. Termino con otra sentencia de Andrés Ollero Tasara, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que dice así: "Cuando el Estado (Gobierno) promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico priva a los ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral".
Este preámbulo me sirve de introducción e incluso justificación para la exposición de las situaciones, para mí al menos preocupantes, de la ingeniería social a la que estamos siendo sometidos, y que soportamos dócilmente.
Voy a comenzar por la pérdida de valores, que nos ha hecho pasar del "faro de Occidente", en la denostada dictadura franquista, que en gran manera era cierto, a una de las naciones europeas con peores índices en educación, en terminación de estudios, medios y superiores, y en cambio somos campeones en consumo de drogas, alcoholismo, ruptura de parejas, no digamos matrimonios, casi a extinguir, animándose desde los medios públicos a la promiscuidad y al sexo puro y duro, desde el inicio de la juventud ¡a los 16 añitos!, facilitando la píldora del día después, verdadera bomba de hormonas, con importantes posibles consecuencias para quien las toma, especialmente si es con frecuencia. Además, sin receta, cuando para los anticonceptivos normales se exige. Se ha llegado a aprobar por la Mesa del Congreso, ¡qué desprestigio!, llevar al pleno una reprobación del Papa Benedicto XVI por afirmar, amparado en estadísticas y datos científicos totalmente fiables, que el preservativo "solo" no era suficiente para erradicar el sida, especialmente en África. Por supuesto que evitar la promiscuidad y la abstención están totalmente vedadas para los "progres" actuales. ¡Así les va!
Está a punto de aprobarse en el Congreso la ley de despenalización del aborto, considerar como un "derecho" el que una madre pueda sacrificar al nasciturus, un ser independiente y diferente de la madre, que ella ha engendrado con el varón correspondiente -por cierto, ¿dónde está el padre en la ley?- a partir de los 16 años. Nuestro presidente se enfada porque sacan unas fotografías, por cierto horribles; hay quien las ha calificado de la familia Monster, del viaje a Washington con sus hijas, pero sin embargo pueden abortar sin permiso de sus padres a esas edades. Todo ello basado en una serie de falacias como que en Europa es normal, lo cual no es cierto. En Europa, donde está permitido, se asesora a la mujer de las consecuencias físicas y mentales de este proceder. Se insiste que es mejor para la mujer, que tiene mayores garantías, la realidad es que se convierte a la mujer en el único sujeto que va a sufrir las consecuencias de su acto, en lugar de ofrecerle otras posibilidades y apoyos durante el embarazo y después del embarazo. Después hay un sin número de matrimonios que se van a China o a Rusia en busca de un hijo. ¿Por qué no resucitan las antiguas Casas Cuna, al menos aquellos niños vivieron y la mayoría de ellos llegaron a ser felices y han logrado un porvenir?
Si a todo lo anterior le añadimos el "matrimonio" entre personas del mismo sexo, no sus derechos, el divorcio exprés, sin conciliación o separación previa, donde, si hay hijos, siempre serán los grandes perjudicados, todo ello ha supuesto un duro ataque a la familia, donde se conservaban y transmitían los mejores valores. Ya hoy en día la familia se ha complicado mucho con el trabajo de los dos cónyugues, sin haberse resuelto, al menos en España, satisfactoriamente las guarderías en empresas e instituciones, incluso en la colegios, para que los jóvenes permanezcan en un lugar adecuado hasta que uno de los padres los pueda recoger. ¡Cuántos niños aún pequeños llegan solos a su casa y se ponen a chatear o ver los programas que quieran en TV o Internet. Hoy en día han desaparecido prácticamente los programas infantiles y las escenas de sexo y violencia son normales en horas donde puede haber niños.¡De qué nos quejamos entonces de esos hijos que pegan a sus padres, de la violencia de género, con numerosas muertes! Todo ello es consecuencia de lo anterior y de la pérdida de respeto hacia sus padres y profesores.
El espacio no da para mucho más, quisiera añadir muchas más cosas, que como decía Alfonso Guerra, hace ya unos años, a España no la va a conocer "ni la madre que la parió". Ahora es todo mucho peor, y toda la sociedad pendiente de los deportes, que son muy positivos, particularmente los amateurs y otras cosas por el estilo. Pero hay temas mucho más importantes para preocuparse e interesarse, como la economía, que está muy mal, y las medidas que se toman, las instituciones europeas, como el Banco Central, diversas autoridades monetarias y mundiales opinan que no son las adecuadas y se hace oídos sordos a estas advertencias, sólo pendientes de los sindicatos para que no declaren una huelga general y de los compromisos de quienes les ayudan a llevar adelante su proyecto. Con el primer paso de la aprobación de unos Presupuestos Generales que se dice que no van a resolver nada ha quedado de manifiesto.
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