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OTR/PRESS, Madrid
Unos 40.000 adolescentes españoles entre 14 y 18 años, un 2,2% de los jóvenes de esa edad, podría estar realizando un "consumo problemático" de cannabis, tan frecuente que les puede generar pérdida de memoria y capacidad de concentración. Este hábito se traduce en fracaso escolar y problemas de conducta, como agresividad, apatía, disminución del apetito o problemas para dormir.
Uno de cada cinco adolescentes ha fumado porros en los últimos 30 días, y un 30% en el último año, mientras que la edad de inicio del consumo se sitúa en los 14,5 años, lo que agrava las consecuencias que tiene sobre la salud. Sólo un 2% de los que han consumido cannabis logra un título universitario.
Estas son algunas de las conclusiones que destaca Cannabis II, el segundo informe sobre esta droga que realiza en tres años -el primero data de 2006- la Delegación del Plan Nacional sobre Drogas, y que fue presentado ayer por la delegada de este plan, Carmen Moya, y la experta en adicciones Amparo Sánchez, durante la inauguración del VI Seminario de Formación sobre el Cannabis.
Según explicó Moya, "cuando hablamos de consumo problemático, estamos hablando de aquel consumo que ya está manifestándose con irritabilidad, fracaso escolar y necesidad de consumir para poder desarrollarse habitualmente". Moya señaló que fue precisamente este consumo el que motivó la realización de este nuevo trabajo sobre el cannabis. "La revisión de los últimos estudios consolidan lo que ya sabíamos, que el consumo de cannabis produce alteraciones del sistema nervioso central; déficit en la memoria, la atención y la capacidad psicomotora y que está directamente relacionado con el fracaso escolar", indicó la delegada, que explicó además que los porros "pueden producir otros trastornos mentales, como la psicosis".
Según destaca este documento, el cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida en el mundo. En España, el 35% de los jóvenes de 14 a 18 años ha fumado porros alguna vez en su vida; un 30" en el año y un 20% en los últimos 30 días.
Los porcentajes, "muy elevados", según Moya, representan en todo caso un descenso de 7, 6 y 5 puntos, respectivamente, desde 2004 para estas frecuencias de consumo. Para Moya, el hecho de que se haya "quebrado la tendencia creciente" de consumo de cannabis en España demuestra que las políticas emprendidas "hace años" logran "resultados alentadores".
En todo caso, los porros continúan siendo una preocupación para el Gobierno. No son sólo "puerta de entrada" al consumo de otras sustancias -el 98% de los escolares que fumaron porros en los últimos 12 meses también bebieron alcohol, casi el 80% también tabaco y un 11 por ciento cocaína-, sino porque la precocidad de inicio de su consumo (14,5 años) agrava los daños que produce en los jóvenes.
Además, entre un 7 y un 10 por ciento de las personas que han probado alguna vez cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia. Tomado a diario y durante periodos prologados -el 3,2% de los adolescentes españoles lo consume cada día- genera "daños severos en el tejido cerebral", afecta a la capacidad de concentración y a la memoria a corto plazo.
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