EFE, Madrid
Las denuncias presentadas por las familias y amigos de las víctimas de maltrato han aumentado un 116 por ciento en 2008, lo que demuestra que su entorno cercano comprende cada vez más el peligro real que encara la mujer.
Así lo señaló ayer en el Senado la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, durante la apertura del III Congreso del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, al que asistieron el ministro de Justicia, Francisco Caamaño; el fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, y el presidente del Consejo General de la Abogacía, Carlos Carnicer, entre otros.
En su intervención, Conde-Pumpido pidió no rendirse ante "la lentitud" de unos resultados en la lucha contra la violencia machista que se han hecho esperar durante siglos y, por lo tanto, "sólo serán mensurables desde una proyección histórica". Además, añadió, la ley integral contra la violencia de género aprobada hace cuatro años no es más que un punto de partida o una parte del proceso que se mejora día a día.
El congreso, organizado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, presidido por Inmaculada Montalbán, evaluará durante tres días la aplicación de la mencionada ley en el ámbito jurisdiccional desde 2004, los problemas en torno a la guarda y cus- todia de los menores, la ejecución de las penas y la violencia en la juventud.
"Dato esperanzador"
En la línea del fiscal general, Aído indicó que la ley es una herramienta útil, pero que por sí misma no puede acabar con la violencia de los hombres sobre las mujeres. Sin embargo, sin ella la situación actual sería "completamente" distinta.
Tras recordar algunas de las medidas de protección puestas en marcha -pulseras electrónicas para localizar al agresor o la teleasistencia-, aseguró que se está logrando una mayor implicación social acerca de este problema, aunque no exista "un posicionamiento sostenido en el tiempo". Así, en 2008 se registró un "dato esperanzador": aumentó en un 116% el número de denuncias interpuestas por parte de las familias y amigos de las víctimas. Ello significa que los entornos más próximos comienzan a concienciarse del grave peligro que se cierne sobre la maltratada.
Por otro lado, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, explicó que desde la promulgación de la ley integral contra la violencia de género no se ha dejado de implementar el marco normativo e institucional para seguir avanzado.
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