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TACHI IZQUIERDO, Tenerife
El incidente ocurrido en la madrugada del pasado sábado, en el que dos grupos de jóvenes protagonizó una auténtica batalla campal en el exterior de un local nocturno de la avenida Francisco La Roche, no es más que una nueva gota que va colmando el vaso de la paciencia de los vecinos, que cada fin de semana se convierten en testigos de excepción de peleas y enfrentamientos. Los vecinos ya han presentado escritos al ayuntamiento y a la Subdelegación del Gobierno, reclamando el cumplimiento de la normativa vigente.
El presidente de la comunidad de propietarios Anaga, Jorge Martínez de Arce, dijo que "sería lamentable" que por este tipo de situaciones "se cerraran locales, más en los tiempos que corren". Señaló que "tampoco se puede multar y prohibir todo, porque entraríamos en una vía muerta económica, pero lo que no puede ser es este disparate de cada fin de semana, ya que aquí ha pasado de todo".
No obstante, Martínez de Arce denuncia "la dejadez que ha sufrido esta avenida", al señalar que "en otra zona un incidente como este no se hubiera repetido como ha pasado". En este sentido, aunque destacó la actuación policial del pasado sábado, reclamó una presencia más preventiva y permanente de la Policía Local, para evitar estos altercados, sobre todo en los locales más conflictivos, "porque ya se está desmadrando el tema".
Borja Fernández es otra de las personas que vive en la zona, y comenta que, "sin ir más lejos, un hecho similar ocurrió el sábado día 10 de octubre", cuyo origen partió del mismo local que el pasado último fin de semana, dedicado a una clientela sudamericana.
En la zona se vive con mucho malestar, porque altera el descanso y genera sensación de inseguridad. No obstante, ante este tipo de altercados pueden presentarse otras víctimas, que "es todo aquél que va tranquilamente y se topa de frente con una pelea de estas características", por lo que se reclama en la zona una mayor presencia policial.
Además, entre quienes viven en este lugar también surge otro elemento de rechazo, "ya que todos los viernes y sábados se monta un botellón en la acera de en enfrente a los locales, que aunque no llega al nivel de escándalo de estos altercados, produce ruidos por la música de los coches".
Este vecino puso de relieve la agresividad del último enfrentamiento, protagonizado por personas de fuera de la Isla, y señaló que "gracias a la intervención de la Unipol se evitó mayores consecuencias, porque justo en frente de los locales había un grupo de personas esperando, probablemente, para volver al ataque".
Quienes viven en la zona identifican el problema cuando los clientes ya están en la calle, "con enfrentamientos que son habituales", por lo que muchas de ellos han decidido trasladar sus dormitorios a la parte trasera de sus viviendas.
Por su parte, Jorge Martínez, que preside una comunidad con un total de 48 domicilios y más de 4.000 metros cuadrados de locales comerciales y oficinas, localizó el problema en un local concreto, que, según las fuentes consultadas, podría carecer de licencia, "en el que se producen ruidos y generan muchos jaleos, porque suele haber mucha gente por fuera". A pesar de que la intención es que esta zona sea un lugar de encuentro y de ocio, no ocultan "el cansancio por los jaleos de cada fin de semana, porque queremos que la avenida se reactive, pero no con este follón".
La imagen que describen muchas personas es que cada vez que llega el fin de semana hay atracos, puñaladas, broncas y la gente por fuera de los locales, algo para lo que piden una actuación decidida y evitar que se rompa la imagen de tranquilidad de la zona.
Dice que "nadie está en contra de los locales nocturnos, sino a favor de que se cumpla la legalidad en materia de ruidos", al margen de la gente en la calle, el botellón y las peleas, "y debe ser el ayuntamiento el que ponga una solución y, si es posible, que lo regule de forma más estricta con una ordenanza propia".
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