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EFE, Bruselas
Los ministros de Defensa de la OTAN escucharán de nuevo a la organización y a EEUU pedirles que aumenten su esfuerzo en Afganistán, durante la reunión que inician hoy en Bratislava, aunque por parte europea cunde la sensación de que ya se ha aportado todo lo que se podía a la operación.
Durante dos días de encuentro informal, los ministros de Defensa aliados -incluida la titular española, Carme Chacón- estudiarán la evaluación del Comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), el general Stanley McChrystal, que ha pedido añadir entre 30.000 y 40.000 soldados a los 68.000 sobre el terreno.
Pero, hasta que EEUU desvele si va a seguir esta recomendación, el resto de países no darán tampoco una respuesta, en medio de un ambiente complicado por la crisis económica y por el hartazgo creciente de las opiniones públicas nacionales.
El secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, admitió el pasado lunes que aún es pronto para hablar de un aumento concreto de tropas.
Pero defendió que los aliados deben asumir la "esencia" del informe McChrystal, el cual señala que "Afganistán debe ser lo suficientemente fuerte para resistirse a la insurgencia y al terrorismo" y, para ello, es necesario mejorar la reconstrucción y el desarrollo, un gobierno creíble y unas Fuerzas Armadas afganas capaces.
Al compás de espera sobre la estrategia a seguir, se añade el anuncio de una segunda vuelta electoral de las presidenciales en Afganistán, tras la anulación de miles de votos fraudulentos que daban la victoria por mayoría absoluta al actual presidente, Karzai.
Al respecto, el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, indicó que EEUU no tiene intención de pronunciarse acerca de posibles refuerzos para Afganistán hasta que no esté claro cuál será el próximo gobierno en Kabul.
Varias opciones
Fuentes estadounidenses afirmaron en Bruselas que se están estudiando varias opciones, pero ninguna de ellas prevé una reducción del compromiso en Afganistán. "Buena parte de la discusión consiste en ver qué piensan los aliados y socios", afirmaron.
Así, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, acude con la intención de escuchar a los aliados y pedirles que, al menos, continúen con sus actuales contribuciones a la misión.
Varios países, entre ellos España, han puesto una fecha aproximada de cinco años a la salida militar de Afganistán, y según fuentes diplomáticas de uno de los países contribuyentes, "por parte europea hay una sensación de que ya hemos puesto todo lo que podíamos poner". España mantiene al contingente habitual de unos 750 soldados, que fue reforzado recientemente con otros 220, así como al batallón de 450 efectivos enviado para reforzar la seguridad en las presidenciales de agosto.
También ha enviado a 70 militares para la vigilancia del aeropuerto de Kabul, otros 70 de dos grupos de formación de militares afganos y otros 40 destinados en el cuartel general de ISAF, mientras que se va a enviar a unos 40 guardias civiles que entrenarán a un cuerpo paramilitar.
Mientras, los británicos, que recientemente han anunciado el envío de otros 500 soldados, van a insistir en mejorar el reparto de cargas entre países y en la flexibilidad en el despliegue geográfico.
Los ministros de Defensa van a debatir también sobre la creación y dotación de la nueva Misión de Entrenamiento de la OTAN en Afganistán (NTM-A) para la Policía y el Ejército, dentro del proceso de progresiva "afganización" de la seguridad.
Rasmussen aseguró que instará a los países a "invertir mucho más en la transición al liderazgo afgano", tanto en monitores como en equipamiento y financiación.
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