SEGÚN el último barómetro del CIS, el 76,4% de los españoles opina que el desempleo es su mayor preocupación. Como segundo problema, a un 48,4% de los ciudadanos les preocupa la economía nacional. Y es que el paro no cesa de crecer mes a mes y la economía hace aguas por doquier. Pero, ¡tranquilos todos! ¡Aquí no pasa nada porque el presidente Zapatero solucionará ambos problemas con su chistera y su varita mágica!
Que la situación económica de nuestro país es crítica no es ninguna novedad. Sin embargo el Gobierno desoye las voces de alarma que suenan desde la OCDE, el FMI, el Banco de España y los principales analistas económicos mundiales. Siendo así, ¿por qué Zapatero se empeña en enmascarar la realidad de la economía española?
Así es. Al presidente Zapatero le falta credibilidad pues no hace más que engañar a los españoles. Nuestra economía hace unos años era una de las mejores de Europa y había trabajo para todos, tanto para los que vivimos en España como para los que venían de fuera. Éramos un país con un crecimiento tan fuerte que se hablaba del "milagro español". Pero, de repente, con eso de la deceleración, como así se le ocurrió denominarla a Zapatero, aunque en realidad era una crisis en toda regla pese a que el Gobierno se empeñó en no reconocerla, los españoles hemos quedado sumidos en la desesperación, la desilusión y la desconfianza. Y todo por empeñarse en no querer llamar a las cosas por su nombre y coger el toro por los cuernos.
Recuerdo que cuando ya estábamos sumergidos en esta situación tan caótica el "mago de la economía española" se empeñó en hablarnos de un nuevo sistema económico sostenible en el que todos los españoles fuésemos iguales. Lo dijo con tanta confianza y "alegría" que, a pesar de que era bastante improbable, algunos incautos pensamos que a lo mejor se producía el milagro. ¿Milagro? ¡Qué va! La solución que dio este malabarista de la economía es la subida de algunos impuestos, como las rentas de capital, el IVA, etc. ¿Quién entiende esto?
Veamos. A pesar de que un servidor de Vds. no es economista, creo que no hace falta tener muchas luces en esta materia para comprender y tener opinión propia de lo que esta medida significa para los españoles. Y lo voy a hacer desde la perspectiva que me ofrece una economía doméstica familiar. Es bien sencillo. Si gano lo mismo y todo volverá a ser más caro, no tendré más remedio que comprar menos. Y como yo la inmensa mayoría de los españoles de la llamada clase media, ya que a los que conforman la clase "alta" les importa un comino pagar 10 que 20 por un artículo. Por lo tanto, esta subida impositiva afectará muy gravemente a la economía de la mayor parte de la población española que, precisamente, es la que sostiene el país, ya que si compramos menos los comerciantes ganarán también menos y serán más los negocios que tendrán que cerrar y, por consiguiente, habrá más personas que irán al paro. Es un círculo vicioso.
Por más que el señor Zapatero me venga con la monserga de que el incremento de los impuestos es una medida solidaria cuya finalidad es que los parados puedan seguir percibiendo ayudas, lo cierto es que si la mayoría de los españoles que conformamos esa gran clase media, compramos menos, porque el dinero no da para más y porque todo es más caro, obviamente, los ingresos del Estado poco aumento experimentarán, e incluso pueden bajar, con lo cual los que no tienen empleo y los que lo tienen pueden verse en situación crítica.
Si se quiere subir los impuestos para recuperar el exceso de dinero que el Gobierno ha gastado de más, que lo haga sobre aquellos artículos prescindibles o superfluos: tabaco, bebidas alcohólicas (el vino no), perfumes, joyas y todo aquello que suponga lujo. No es conveniente gravar los combustibles por la inmediata repercusión que tienen sobre el precio de los transportes y, por ende, de los alimentos básicos como el pan, la leche, los huevos, la carne y el pescado, que también sufrirán un incremento en su precio a causa de la subida del IVA. ¿Tan difícil resulta comprender esto? ¿Para qué diablos quiere Zapatero a tantos asesores?
¡Ay, Dios mío! ¿Qué hemos hecho para merecer tanta incompetencia?
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD