¡Mataron al gobernador!
De nuevo han venido apareciendo en la prensa insular escritos relativos al 18 de julio, día en que comenzó el llamado por unos Alzamiento Nacional y por otros tachado simplemente de insurrección. Y también de nuevo han vuelto a sonar los nombres del teniente Campos, que fue muerto en ese día, pero no el del soldado voluntario Santiago Cuadrado, que también falleció en esta ocasión, así como se ha tornado a hablar del asesinato del gobernador Vázquez Moro, pero silenciando a su vez el de otro gobernador también asesinado, aunque unos meses antes: José Ramón Fernández.
Este "¡Mataron al gobernador!" debió de ser el grito que, como pólvora, cruzó la noche del 6 de octubre de 1935, día en que fue asesinado en las escaleras de ascenso a la Audiencia Provincial de la plaza de San Francisco, de Santa Cruz, don José Ramón Fernández, presidente de dicha Audiencia y gobernador civil accidental por ausencia del mismo por visita oficial a Madrid. Nos cuenta un afamado periodista que, después de salir del Gobierno, que se encontraba en la plaza de la Constitución, y dar una vuelta por el Casino con sus amigos, se dirigió a la Audiencia ya que "su familia se encontraba de veraneo" y por ello residía temporalmente en la Audiencia. Pero creo que se equivoca el escritor, ya que, para esa fecha, los colegios habían ya comenzado y los dos varones estarían en el Paedagogium Teneriffa, conmigo, y sus tres hermanas, con las mías en el Colegio de la Asunción. Y cuando don José Ramón se dirigía ya por la noche a descansar a la Audiencia lo hacía porque aquella era su casa mientras fuese presidente de la misma y sus pasos y costumbres podían ser fácilmente conocidos por sus asesinos, de los que nunca oí referencia alguna de captura.
Cuando don Luis Vallejo pasó a ocupar la Presidencia de la Audiencia al ser destinado a ella como sucesor del asesinado, la familia Fernández Tabares, del anterior gobernador, no pudo volver a su casa del barrio de Salamanca, en la calle Lucas Fernández Navarro, casi enfrente de nuestra casa, porque la tenían alquilada, creo que a unos ingleses y cuando el presidente Vallejo fue, a su vez, destinado a la Territorial de Las Palmas, su cargo de presidente en Santa Cruz lo pasó a desempeñar don Ricardo Alcaide, padre del hasta ahora Diputado del Común. Pero don Ricardo no se mudó a la vivienda de la Audiencia, ya que al parecer se encontraba muy cómodo en su casa de La Rambla. Por este motivo la familia Fernández Tabares hubo de esperar a que los inquilinos la desalojaran, ignoro si con ciertas presiones dada la gravedad del caso, y allí volvieron de nuevo la viuda y sus hijos. Pero cuando volvieron a vivir en nuestra calle lo que más nos llamaba la atención era la hija mayor, casada con un joven de la familia Lecuona, funcionario de Prisiones, lo que para nosotros era de muy alta significación y respeto.
Aquellos ya lejanos días de fines del 35 marcaron hondamente nuestras vidas, y el saber que al padre de uno de nuestros compañeros de colegio lo habían matado una noche cuando volvía a casa con los suyos, y no para robarle, era algo que llenaba entonces de inquietud nuestras jóvenes mentes. Recuerdo muy doloroso que 75 años después nos sigue acompañando y que nos acompañará mientras vivamos.
José Mª Segovia Cabrera
(Madrid)
Al alcalde de Santa Cruz
Me dirijo a usted y a los demás señores responsables, de la limpieza de nuestros barrios de García Escámez y Somosierra.
Empiezo, por la plaza del General García Escámez. Hace años que no veía la plaza tan concurrida, pero, desde que se jubiló nuestro amigo Antonio, la plaza es una verdadera basura, y no solamente la plaza, sino todo el barrio en general.
¿Me quieren decir ustedes por qué el parquito de los niños es tan reducido, teniendo tan grande plaza? Los niños pequeños no saben de basura y se meten en el trozo de césped donde van a cagar los perros, cogiendo infecciones de ojos y demás. Ahora, con la gripe A, hay que lavarse bien las manos, pero... y los niños de la plaza, ¿qué hacen? ¿Caminar sobre la basura, enfermarse por falta de limpieza de nuestra plaza?
Queremos que nuestros hijos y nietos puedan disfrutar de nuestra plaza, pero sin peligro, y en cuanto al césped, ¿de quién fue tan bonita idea? ¿Será para que los perritos no oigan el ruido de sus caquitas? Gracias, señor alcalde.
Antonia Mª A. Mora
S.O.S, Isla Baja
Escribo estas líneas para expresar la indignación de mucha gente de esta parte de la isla. Resido en Buenavista del Norte y todos los días me desplazo hasta La Orotava a trabajar y mi camino se hace bastante largo, sobre todo el tramo Buenavista-Garachico. Es penoso ver cómo se encuentra este "camino de cabras", porque carretera no se puede llamar, cada día más huecos, más parches, más accidentes, más roturas en coches, etc... Pero esta indignación se acrecienta cuando vemos que en el norte hay dinero para cosas que no dudo que sean necesarias, pero no primordiales en estos momentos en los que vivimos. Hay dinero para el puerto de Garachico, dinero para fiestas y romerías, campos de golf, piscinas, compra de locales a asociaciones que ya disponen de local mientras otras no tienen ni donde "caerse muertas".
Pero nada, así seguimos siendo el hazmerreír de la isla, donde los políticos sólo vienen a comer los fines de semana y a actos para sacarse la foto. El último caso se dio hace unos días en la inauguración del tercer local de la Asociacoón Afedes en Icod de los Vinos, repito tercer local.
En fin, sólo pido un reparto justo del poco dinero que llega a esta olvidada parte de la isla, e intentar compensar a todos por igual.
Carolina Darias Báez
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