HE RECIBIDO una carta manuscrita de una señora o señorita que, simplemente, firma "Blanca", sin otras señas que su número de teléfono, que no viene al caso. Doña Blanca, o la señorita Blanca, que dice ser asidua lectora de esta modesta columna, lo que le agradezco, me recuerda y opina en su misiva sobre algunos de los temas comentados en estos espacios de opinión, entre ellos el referido al "día sin bañador", que celebraron en una parte de la playa de Las Canteras, hace unos meses, varios bañistas de Las Palmas, que se lucieron exhibiéndose en los llamados "trajes" de Adán y de Eva, según el sexo. Y lo antiestético y casi repelente que es contemplar a los sujetos y sujetas, que diría la ministra Chacón, canariones y canarionas con sus colgajos al aire.
Menciona mi comunicante el tema del orgullo gay, comentado también en esta columna con ocasión de las manifestaciones que, frecuentemente, organizan los homosexuales de ambos sexos en varias poblaciones españolas, entre ellas Santa Cruz de Tenerife, con la colaboración, incluso, de su ayuntamiento, y el Puerto de la Cruz, también con la colaboración de su corporación municipal, entonces en manos de doña Dolores Padrón (mandaba en Santa Cruz el casi perpetuo alcalde, don Miguel Zerolo).
Dice doña Blanca que los practicantes del orgullo gay, que antes llamaban de "la acera de enfrente" y a los que dedica calificativos que no menciono, celebran grandes manifestaciones cuando a las madres, que son merecedoras de todos los elogios por la función humana y natural que ejercen en la sociedad, se les margina frente a esos representantes de la anormalidad fisiológica, la cual, en vez de ocultarla o, por lo menos silenciarla, la convierten en orgullo y hacen pública ostentación de ella.
Noto, con pesar y preocupación, porque significa un incremento en la destrucción de los pocos valores que nos quedan, que, mientras en muchos países, en especial en Venezuela y en otros iberoamericanos, se exalta el Día de la Madre, que ha llegado a constituir una gran fiesta, en España, salvo lo que tiene la fecha de comercial, se ha ido desvaneciendo y ahora se habla mucho menos de ella. Y eso que el mayor orgullo es el de ser madre y traer a la vida a un ser humano.
Menciona mi comunicante el caso de los matrimonios gays, mal llamados "matrimonio", porque el matrimonio es un sacramento. De esas llamadas "parejas de hecho" hay en España 387, para mi comunicante y para muchas personas, una práctica, aparte de anticristiana y antinatural, impropia de un país civilizado.
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