SORIA ha metido a Llanos como "asesor" en el Parlamento de Canarias (Grupo Popular) ¿Asesor de qué? ¿Asesor aulico, asesor telúrico, asesor de parques y jardines, asesor fiscal, logopeda de Antonio Castro Cordobez, asesor de estilo, asesor pontificio, asesor de abastos, asesor de bebidas refrescantes? ¿Asesor de qué, repetimos? Pero lo peor no es eso sino que el resto de sus defenestrados compañeros de la corporación capitalina anda desasosegado y preguntándose: "¿Por qué él sí y nosotros no?"
La decisión de Soria ha sido tomada desde Las Palmas y a espaldas de los deseos de la dirección insular del PP tinerfeño. Soria quiere dar un premio de consolación -él, Llanos, dice que su sueldo son 3.600 euros al mes, pero no pasa de mil y pico en realidad- a uno de sus chivatines en el partido. Al que le cuenta todo lo que ocurre en Tenerife. No le pudieron dar un cargo como asesor en el Gobierno porque para eso hace falta titulación y él no la tiene. Hay que estudiar más.
Una vez que Zerolo liquidó a Llanos y a su tropa, la tropa ha quedado como el ejército de Pancho Villa y Llanos tan calentito, viendo a sus compas cómo pescan un catarro allá afuera. ¿Qué pensarán ahora sus amigos de él? ¿Él, Llanos, con un carguito y un sueldo y los otros pobres en la rue?
He hablado con varios dirigentes del PP y están indignados. Llanos es todo un personaje y quieren encargarlo de que organice el partido ¡en La Gomera! Bueno, no está mal el destino; a ver si se le pega la inteligencia de los habitantes de aquella isla.
En realidad, un asesor más no importa. Canarias se encuentra llena de ellos; los hay de todos los colores. Zapatero dicen que tiene 600, a cual peor. España entera está llena de asesores, Canarias está llena de asesores; sueltas una patada y salen tres o cuatro asesores. Hay asesores por todas partes: en los ascensores, en las consultas, en la calle, hasta en la sopa. Ponga usted un asesor en su vida, ya sea del PP, del PSOE, de Coalición Canaria o de la madre que los parió.
Llanos se sacó la lotería, pero sus chicos de la corporación no llevan ni la pedrea. ¿Y qué hacer ahora? ¿Qué hacer con Shaila, con Maribel, con Jaime Abad, con Brito Arceo, al que ya se le ve sin fuerzas, exhausto? Llanos asesorando a los asesores de los asesores y su grupo vagando por el limbo de los limpios de bolsillo. Habrá que buscarles algo para que se entretengan, pero a lo mejor no hay puestos para todos. ¡Qué país!
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