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G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Es un prestigioso escritor, pero también un reconocido inventor, puesto que su sistema para potabilizar agua del mar a través de la presión y generar a la vez energía eléctrica está siendo utilizado en países como Jordania. Sin embargo, Alberto Vázquez-Figueroa se muestra decepcionado con la clase política española, ya que, según dice, "me han prometido mil veces que estudiarían mi sistema, pero sólo me llaman para sacarse fotos".
Para este creador, "los políticos aún no han tomado conciencia de lo mal que lo están haciendo en la gestión del agua. No tienen un verdadero interés, no saben lo que está sucediendo porque no se han reunido con las personas que saben del tema y tienen ideas o proyectos. Dicen mil cosas, pero eso no se plasma en nada".
Durante una conferencia dentro de los Diálogos del Agua organizados por CajaCanarias, Vázquez-Figueroa se mostró crítico con la burocracia. "Cuando las órdenes de los altos cargos llegan a los funcionarios de base, estos hacen lo que les da la gana, si quieren lo aceleran y si no lo paralizan, y todo continúa igual porque los países los manejan funcionarios de quinta fila. Pongo un ejemplo, en el Boletín Oficial de Estado se rechaza mi desaladora porque un funcionario dice literalmente que consume 565 megavatios anuales, lo que es mucho más que las otras que consumen 565 megavatios anuales. Se llega a este punto de absurdo".
Ante este panorama, el escritor nacido en Santa Cruz de Tenerife alude al "espíritu español". "Unamuno, pese a toda su inteligencia, una vez dijo una bestialidad enorme: Que inventen ellos, refiriéndose a que no había que inventar cosas, y ese es el reflejo del espíritu del español. La historia nos demuestra que todos los inventos españoles se llevaron a cabo fuera, como el submarino o el helicóptero y otras tantas cosas. El español, por una especie de complejo, siempre piensa que lo que viene de fuera es mejor que lo que se hace dentro. Recuerdo que cuando empecé a trabajar con los recursos hídricos alternativos alguien me dijo si fuera tan fácil lo que tú dices, ya lo habrían inventado los americanos, y ese tono despectivo a nuestro propio país es muy acusado y en Canarias todavía más".
No obstante recuerda, "yo dependo de los políticos y de los ingenieros, y un principio muchos de ellos se sintieron ofendidos por mi "intromisión", pero al cabo de los años muchos me han pedido disculpas, porque, al fin y al cabo, yo he dado siempre las ideas esenciales y han sido ellos las que las han realizado porque yo no tenía la preparación".
A juicio de Vázquez-Figueroa, "es difícil encontrar gente que vea que las cosas sencillas se pueden hacer, porque yo no he inventado nada sino he organizado lo que ya había; hubo quien lo entendió y quien se negó".
"Todo lo que invertí en estudios y en patentes, cuando se lo presenté a Hacienda, me dijeron que lo tenía que volver a pagar porque yo no era inventor y si había hecho eso era porque me apetecía. No sólo no se me ha apoyado sino que me cobran todo lo que gasté, porque lo único que hay es afán de recaudación", dicen en un tono un tanto resignado antes de añadir que "vivimos en un absoluto disparate y los políticos lo único que hacen es perder el tiempo o ver cómo van a hacer para ganar más votos, y el resultado es que tenemos un país que se hunde en el que los intelectuales e incluso la juventud ha hecho dejación de sus funciones.
Y sentencia: "Ahora el Gobierno da dinero para arreglar las carreteras, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. Se tendría que invertir en fábricas, barcos, desaladoras, energías renovables, porque eso tendría verdadera continuidad".
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