1.- Uno de los titulares más estúpidos que he leído en los periódicos en los últimos años lo encontré el pasado sábado en un diario español: "Bin Laden pegaba a sus hijos". Pues, claro. ¿Cómo no va a pegar a sus hijos semejante animal, que es capaz de ordenar que maten a miles y miles de personas cada día en todo el mundo? De milagro Bin Laden no mató a sus hijos y se los comió crudos, que es lo que le pega a tremendo sinvergüenza, terrorista, asesino y bruto. La noticia no tenía desperdicio porque seguía diciendo que les pegaba cuando sus hijos se reían y enseñaban los dientes. Semejante memez sólo tiene una explicación, aparte de la chifladura del personaje: que el terrorista no los llevaba al odontólogo y los pequeños "Laden" debían de tener los piños hechos unos zorros. Pero es que hay más: cuando papá Bin Laden se calentaba mandaba a sus vástagos al desierto para que purgaran su mal comportamiento (no sé si el del papá, que es notorio, o el de los niños, que ignoro cuál sería).
2.- De vez en cuando surgen noticias como estas en el periódico que a uno le llenan de estupor. Que Bin Laden pegara a sus hijos no le extrañará, supongo, a nadie. Lo que sí extraña es que siga vivo, que no lo hayan encontrado, juzgado, condenado y ajusticiado, porque no creo que a nadie le dé pena de tan tremendo golfo, iluminado y cabrón. Lo que está ocurriendo en varios países del mundo: Iraq, Afganistán, Pakistán, lo que ocurrió en España y en los Estados Unidos, con atentados masivos llenos de odio y de muerte, exige más celo a la hora de combatir el terrorismo internacional y de buscar a sus más sanguinarios personajes. Y no entretenerse en saber y publicar que Bin Laden azotaba a sus hijos porque se echaban a reír. Menudo mentecato.
3.- Por otra parte, manifiesto mi ignorancia, no exenta de curiosidad, por algo puramente semántico: ¿por qué a "Bin" Laden se le dice "Bin" y no "Ben", como al principio de su carrera terrorista? Porque la palabra árabe siempre había sido "Ben". Ben Bareck (futbolista), Ben Bella (político), etcétera. Cuando este golfo se dio a conocer, a base de bombazos, se le llamaba "Ben", pero enseguida pasaron a denominarlo "Bin". En fin, que tampoco es para hacer de esto una cuestión de meditación trascendental. Lo cierto es que este asesino sigue vivo y que a los periodistas, hartos ya de contar sus andanzas, sólo se les ocurre decir ahora que pegaba a sus hijos, con lo que los vástagos, desperdigados por ese mundo, se estarán cagando en el padre que los hizo; por todos los rincones. Y eso.
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