LA CACHIMBA es una herramienta para fumar. Hay muchos tipos de fumadas, los coleguillas lo saben, y normalmente fuera de esta tierra la denominación se adosa a la pipa de agua, shiha, narguile, hookah..., que son algunos de los nombres por los que se conoce la versión, de tamaño familiar y de origen oriental, de este embudo de sabor o vicio que con el paso de los años se ha convertido en un fenómeno extendido a lo largo y ancho del planeta, como vínculo de contacto social e integración. La pipa de la paz, ojalá alguien lo ilumine, que manejará ZP entre israelíes y palestinos. Cargada de lo que sea, en los bares y teteras de todo el mundo, los amantes de la cachimba juegan las cartas, backgamon, dominó o envite, mientras charlan y hablan con amigos familiares y dejándose llevar por los afrutados humos que las cachimbas ofrecen. También se mandaban el opio en ellas.
Pero no, aquí es la pipa de tabaco seco que a veces con tapita metálica plateada utilizaba el viejillo. Más nada. En las Islas, las cachimbas artesanas de antaño, hoy muchas apagadas y casi olvidadas, guardan entre sus aromas la sabiduría popular. Y es que muchas tardes cuando el descanso premiaba el esfuerzo, se encendían para compartir esos ratitos entre anécdotas, bromas e historias mientras se iba apagando el día.
Y ha llegado la hora de cargarlas, antes y después, con las declaraciones de patrimonios de nuestros políticos y gestores públicos. Si se pueden fumar, se fumarán, y si no, a la basura, a lo mejor alguno sale corriendo. Es un primer paso, porque además hay que controlar enjuagues, testaferros, familiares y los paraísos fiscales, incluidas algunas potencias de garganta profunda. La política y la gestión no pueden seguir siendo el Far West o lejano Oeste. En el sentido general de toda la sociedad y en el conjunto de sus manifestaciones, demasiado mamón que, aún siendo un escaso porcentaje, cuando hay ladrones se instalan alarmas y cuando se colocan cerraduras de seguridad, se ponen cajas fuertes con retardos y se bloquean mecanismos será justamente por algo. Pues igual, el iceberg -témpano o pedazo grande de hielo dulce flotante desprendido de un glaciar formado por nieve que flota sólo en su puntita- tendría que deshacerse en el siglo de razón inaugurado.
El Gobierno del Estado, en un gesto que lo dignifica muy mucho, se ha metido en una iniciativa que podía perfectamente no haber tenido, en la cachimba de los patrimonios. Con lo que, derivando un poco al mundo de la fotografía, venga, todos a retratarse, aunque sea retocando y borrando al amante, que por ahí se empieza. Canarias también haría bien en encender la cachimba de los unos y de otros en una servidumbre que a los honrados (aunque tengan mil millones) no debe importarles, porque allá cada cual con su suerte si proviene del sudor trabajado de la frente. Sirva de ejemplo:
D. José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno cuenta con un patrimonio de 209.206,13 euros, que incluye "bienes y derechos provenientes de herencia familiar". De esa cantidad, 37.258,67 euros corresponden al valor catastral de sus bienes inmuebles y 171.947,46 euros a "otros bienes". Zapatero declara además un pasivo (préstamos o deudas) de 80.847,89 euros.
Dña. Cristina Garmendia, D. Miguel Sebastián y D. Alfredo Pérez Rubalcaba. La ministra de Ciencia e Innovación, el ministro de Industria y el ministro de Interior son los miembros del Ejecutivo que cuentan con mayor patrimonio. Así, la titular de Ciencia e Innovación tiene un patrimonio total 4.978.217 euros; el de Industria 1.702.735 euros; y el de Interior 1.223.154.
De los tres, la única que debe dinero es Garmendia, quien en créditos, préstamos y deudas acumula un total de 581.347 euros. La señora declara que parte de los 4.978.217 euros de patrimonio proceden de su herencia. Tiene inmuebles por valor catastral de 1.428.220 euros y otros bienes que suman 3.549.997 euros.
Los 1,7 millones de euros del patrimonio de Sebastián se dividen en 316.466 en inmuebles y 1.386 en otros conceptos. El ministro de Industria también especifica que parte de ese dinero procede de herencia.
Pérez Rubalcaba posee inmuebles con un valor catastral de 109.608 euros, y otros bienes por 1.113.546 euros. Especifica que este patrimonio incluye bienes heredados.
Ahora podemos pedir también a los de aquí lo propio.
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