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El hotel Abama y su sentido de servicio a la comunidad

20/oct/09 07:33
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EL OTRO DÍA, estando disfrutando con la familia de un día de playa cerca del hotel Abama, me llamó la atención un grupo de niños y de niñas que se entretenían en la arena jugando mientras eran observados por unos cuantos adultos que intentaban sujetar con unas piedras un montón de globos de vivos colores, para darle ambiente a la jornada que se disponían a iniciar. Algunos de ellos llevaban puestas unas camisetas blancas con una frase que decía "Community footprints" y unas gorras de color tierra con el membrete del hotel Abama. Algunos menores entraban y salían del agua vigilados por varios monitores: unos repartían cremas solares, otros botellas de agua. Los pequeños se veían felices y despreocupados. Los había de distintas razas y edades, pero se les notaba que todos tenían alguna cosa en común: tal vez fuera el compartir un pasado difícil y un destino aún incierto.

Me acerqué por curiosidad a ellos y me encontré con Ricardo del Río, que es el director de recursos humanos del hotel Abama, y le pregunté si todo aquello tenía que ver con él. "Bueno, me contestó", en realidad yo soy uno más. Todos los adultos que ves con la camiseta blanca son trabajadores del hotel que, en nuestro día libre, en vez de estar con las familias, venimos voluntariamente a pasar la jornada con estas criaturas de Dios; la mayoría de ellos son huérfanos, provenientes de varios centros de la Isla. Según me explicó, dicha acción se inscribía dentro del programa que el hotel venía desempeñando desde hacía varios años. La verdad es que me quedé impresionado. Para mí sólo hay dos cosas importantes que cualquier sociedad debe defender y cuidar por encima de todo: la infancia y la ancianidad. Cualquier cosa que se haga en este sentido es poco; y cualquier atentado o menoscabo a la integridad de dichos colectivos es un ataque frontal contra toda la sociedad en su conjunto.

Posteriormente, pude enterarme de que la empresa Rizt-Carlton, que es quien realmente gestiona el hotel Abama, contempla dentro de sus diversas acciones de responsabilidad social corporativa la de establecer diversos lazos de unión y de ayuda con la comunidad en la que reside y desarrolla su labor empresarial. Son acciones que se enmarcan dentro de un programa mucho más amplio que tiene como meta la responsabilidad social y medioambiental; y está destinada tanto a los clientes como a los trabajadores de la empresa; de tal forma que se les pueda ofrecer a ambos la oportunidad de participar en las distintas actividades sociales que se organicen. Como suelen decir: "En Rizt-Carlton pregonamos y defendemos aquello en lo que realmente creemos, y lo venimos demostrando no sólo con palabras sino con acciones; en esto radica nuestra diferencia". Tal vez por ello, dicha empresa se sitúa en la vanguardia, no sólo por su calidad y buen hacer, sino por su inquebrantable compromiso social. Para ellos es mucho más importante valorar el tiempo que sus respectivos empleados dedican al servicio de los más necesitados, que el dinero que pueda costar llevar a cabo dichas acciones. El tiempo es el verdadero lujo hoy en día. Por eso es tan importante que los que no disponemos de recursos económicos elevados, al menos, podamos compartir nuestro escaso tiempo libre con aquellos que no tienen nada.

Esta responsabilidad corporativa necesita de tres factores fundamentales a tener en cuenta para llevar a cabo satisfactoriamente el compromiso social: tiempo, talento y recursos apropiados; y si ustedes me permiten, un poco de pasión para obtener un resultado favorable, no sólo en la comunidad en la que vivimos o trabajamos, sino en la sociedad en general. No cabe la menor duda de que ofrecer nuestro tiempo como voluntario es una forma de darle sentido a nuestra vida; y, por otra parte, es satisfacer nuestro propio ego cuando recibimos, en compensación, una mirada de aprobación o una simple sonrisa. El voluntariado nos proporciona un perfecto equilibrio entre lo que se da y se recibe. No todos los días se tiene la oportunidad de cambiar el curso de una vida. Que no tiene por qué ser, precisamente, la de aquellas personas a las que intentamos ayudar o socorrer; tal vez sea ¿por qué no? incluso, la nuestra.

De cualquier forma, y desde un punto de vista empresarial, la acción social se desarrolla mejor si somos capaces de sistematizar su gestión y pensamos en ella, no como un gasto sino como una inversión; precisamente por ello, debemos pensar que la acción social de las empresas es un activo que generará un determinado valor, el cual terminará formando parte del éxito de la organización. Por consiguiente, la acción social es un compromiso de toda empresa que debe velar por mejorar la calidad de vida de cuantos les rodean y crear, de paso, un entorno lo más favorable posible para el conjunto de la sociedad.

macost33@hotmail.com

 

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