JORNADA, S/C de Tenerife
José Luis Oltra concluyó la rueda de prensa afirmando que le había gustado el Tenerife, aunque en su análisis no pasó por alto que las claves de la derrota pudieron residir en que su equipo no supo frenar las transiciones del rival, que tras el segundo tanto local no fue capaz de reaccionar y que volvió a cometer errores en defensa. Además, aprovechó la ocasión para pedirle al tinerfeñismo un "ejercicio de fe".
El entrenador comenzó su repaso de lo sucedido en el campo de Cornellá-El Prat reconociendo que el Espanyol fue "más efectivo". Durante la semana había advertido de que el Tenerife se iba a enfrentar a un equipo "dinámico y que tiene movilidad, calidad y desequilibrio", así que en el partido de ayer el representativo necesitaba "acabar más jugadas que en otros encuentros para evitar los contragolpes" y "a veces" no supo pararlos. Según Oltra, el Tenerife estuvo "más o menos aceptable" en la primera media hora de juego. Luego, poco antes del descanso cambió la situación, ya que "nos metieron en nuestra portería y faltó manejo". El segundo período fue "más de ida y vuelta", a juicio del técnico valenciano, para el que el segundo gol de Iván Alonso fue "determinante". "Ellos tuvieron más efectividad, hicieron un golazo, más allá de que hubiera algún error, y no tuvimos reacción".
Pese a la derrota, Oltra prefirió quedarse con "lo positivo", y se explicó argumentando que "no ha habido una superioridad manifiesta de los equipos consolidados en Primera". Además, recordó que "la Liga acaba de comenzar y el Tenerife, aunque se conozca y tenga la base del año pasado, está en construcción, porque juega en una nueva categoría". Al respecto, añadió que "no le perdemos la cara a los partidos y los jugadores se esfuerzan". Eso sí, admitió que "quedan cosas por pulir y mejorar". Con todo esto, no dejó pasar la oportunidad de pedir "un ejercicio de fe, porque estamos en el comienzo y trabajaremos para corregir los defectos y los errores que nos están condenando".
En este sentido, aseguró que no le preocupa que sus jugadores sufran ansiedad por la necesidad de cortar la serie de derrotas, ya que su equipo ha demostrado "fuerza mental en muchas ocasiones, sobre todo en la temporada pasada, cuando tuvo que superar momentos de presión. Ahora mismo, en la octava jornada, ningún equipo se puede agobiar, aunque cada vez cobran más importancia los partidos".
Ni siquiera dio muestras de inquietud cuando se refirió a la trascendencia del siguiente choque, porque "decir que el Xerez es un rival directo es gratuito, aunque la teoría diga lo contrario". Abundando en este asunto, abogó por "intentar ganar cada partido y olvidarnos de si llevamos tres derrotas o siete victorias seguidas". Y como suele decir cada vez que le preguntan por la manera de digerir la racha adversa que tendrá la afición, insistió en que "ni pretendo ni quiero manejar el entorno". No obstante, en esta ocasión sí pidió comprensión y respaldo. "Simplemente solicito el apoyo de la afición, que es algo que no hace falta. Y al resto, un ejercicio de fe, esperanza y tranquilidad, porque en el equipo creemos en nuestras posibilidades, pero estamos en una mala racha de efectividad, de puntos, de errores, de derrotas... Pero jugando así vamos a obtener más y hay que estar tranquilos", manifestó.
Finalmente, cuando le preguntaron por las ventajas de volver a contar con Juanlu y poder situar a Alfaro en la mediapunta, zanjó el debate indicando que "ustedes (los periodistas) simplifican mucho las cosas. Si fuera así... Pero el fútbol es bastante más complejo que todo eso. Es una filosofía, un estilo. Da igual con quién juegues".
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