El Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid ha decretado el sobreseimiento libre y archivo de las diligencias previas abiertas a la clínica Isadora de Madrid, acusada de haber cometido abortos ilegales con fetos de más de 22 semanas de vida, por considerar que no hay indicios de que esta actividad se haya llevado a cabo en sus instalaciones. La historia de la clínica Isadora comenzó en diciembre de 2006, cuando una mañana apareció una pintada con la palabra "asesinos" en su puerta. Dos meses después, dos agentes del Seprona acudieron hasta el lugar y tras inmovilizar unos bidones que se iban a entregar a una empresa de gestión de residuos, decidieron acudir al juzgado de guardia de Madrid por sospechar de abortos ilegales. Tras más de dos años y medio de procedimientos judiciales, el titular de este juzgado ha archivado el caso al considerar que los hechos investigados no son "constitutivos de delito" y que no ha aparecido "el más mínimo indicio" de que la clínica ni sus médicos profesionales hayan cometido delito alguno, según consta en el auto, recogido por Europa Press. Así, el juez habla de que la actuación de los agentes del Seprona que denunciaron los abortos ilegales se sustentó "sobre meras sospechas subjetivas, carentes de todo fundamento" y ello "cuando menos, combinada con una rechazable técnica inquisitorial tendente a tratar de buscar algún delito". Además, señala que el modo de acusar a la clínica se convirtió en una especie de "causa general" sobre el centro privado, de una "investigación ilimitada sobre abortos imaginados" y que se "instrumentaliza al servicio de fines espúreos con perfiles publicitarios intimidatorios". En la misma dirección, el juez apunta que la investigación del Seprona está basada en "insinuaciones sesgadas y manipulación de la realidad" de un modo, según recoge el citado auto, "cuanto menos oblicuo o torticero" utilizando un lenguaje y una terminología "tendentes a dar apariencia delictiva a una actuación prospectiva e indeterminada" de la clínica.