EFE, Madrid
El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, inicia hoy una visita oficial de dos días a Cuba con el objetivo de consolidar la política de diálogo y cooperación de España y la UE con el régimen castrista en puertas de la presidencia española en el primer semestre de 2010.
Moratinos no tendrá ningún contacto con la disidencia cubana durante los dos días que estará en La Habana, al igual que en su anterior visita en abril de 2007, con la que inauguró una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.
El ministro, quien llegó anoche a Cuba, tendrá hoy una "agenda privada", sin ningún acto público programado, y mañana tendrá diversas reuniones con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, antes de regresar a Madrid por la noche, según informaron fuentes de Exteriores. Antes de su reunión con Rodríguez, participará en una ofrenda floral ante el monumento al héroe nacional José Martí e inaugurará la oficina técnica de la cooperación española.
Está abierta la posibilidad de que el presidente cubano, Raúl Castro, reciba a Moratinos, como en su anterior viaje, y no se descarta que también lo haga Fidel Castro.
Moratinos ha declinado verse con la disidencia al tratarse de una visita "institucional" y delegará esta tarea en el director general para Iberoamérica, al igual que en 2007. En aquella ocasión, la mayoría de los grupos disidentes declinó la invitación al considerar que debía haber sido el ministro el que les recibiera.
Exteriores no ha confirmado si finalmente tendrá lugar la convocatoria con el director general para Iberoamérica, Juan Carlos Sánchez, aunque de llevarse a cabo, sería mañana antes de marcharse el ministro, según las fuentes.
El objetivo central de Moratinos es consolidar la relación bilateral después de dos años y medio de diálogo y sentar las bases del diálogo entre la UE y Cuba.
Posición común
España ya ha anunciado su deseo de modificar durante su presidencia de turno la llamada "posición común" aprobada por la UE en 1996 a partir de una iniciativa del entonces presidente Aznar.
Este marco político vincula la relación con Cuba al respeto a los derechos humanos, las libertades políticas, la reforma de la legislación, la apertura económica y el contacto con la oposición. El Gobierno cree que existe un nuevo escenario después de que la UE acordara en 2008 impulsar el diálogo con Cuba tras levantarse las sanciones diplomáticas impuestas en 2003.
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