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ÁLVARO MORALES, Tenerife
Los Hermanos Bethlemitas siguen desarrollando su intensa labor social con 24 personas mayores y con diversas dificultades intelectuales y físicas en su sede en La Laguna, ubicada en el número 44 de la célebre calle San Agustín. Lo hacen pese a que su deseo desde años es trasladarse a su nuevo centro, situado en la urbanización Aguere, cerca del estadio Francisco Peraza. Sin embargo, la falta de liquidez del Obispado para concluir el proyecto impide el cambio y , aunque sea a través de colaboradores y cooperantes, los frailes no disimulan ya su desesperación por una situación que temen que siga eternizándose.
Según diversos colaboradores y técnicos que se han encargado de este proyecto, se requiere unos 200.000 euros para efectuar el traslado. Con ese dinero se podría completar el equipamiento del nuevo inmueble, que supondrá un salto cualitativo en los servicios y que aumentará hasta 34 las personas a atender.
El mobiliario.- Esa partida se usaría para, por ejemplo, dotar de luminarias, muebles y los equipamientos necesarios en dependencias tan importantes como la cocina, que es la que necesitaría un esfuerzo mayor en tiempo y dinero.
Según cálculos de los técnicos, si se dispusiera de los 200.000 euros, en apenas un mes y medio se podría equipar el centro para proceder al traslado, aunque luego se necesitaría una inversión superior para completar la obra tal y como se preveía en el proyecto inicial.
Lo que desean los Hermanos Bethlemitas es trasladarse lo antes posible. Por eso, y ante las dificultades con las que se están topando para que el Obispado acelere las obras y equipe el centro, están gestionando otras alternativas y soluciones para, por lo menos, lograr el equipamiento mínimo y suficiente para poder trasladar a las personas que atienden al nuevo inmueble.
Según los citados técnicos, el resto de las obras que quedan pendientes requieren otros 300.000 euros, aunque no son imprescindibles para ofrecer los servicios mínimos. Entre otras cosas, falta concluir parte del gimnasio, diversas dependencias y actuaciones como el suelo de la azotea, si bien la cubierta se encuentra impermeabilizada y no se corren riesgos de filtraciones. De colocarse el suelo, eso sí, no sólo se mejoraría la estética, sino que se permitiría el acceso a esta parte superior.
EL DÍA intentó, sin éxito, conocer la visión del Obispado y las posibilidades de encontrar soluciones a una situación que, según las fuentes consultadas, afrontan ya con abnegada resignación los hermanos.
La construcción del nuevo centro se promovió desde el año 2000 y, en principio, se barajaba un plazo de conclusión de las obras de 24 meses. Sin embargo, y por diversas razones, especialmente por la falta de liquidez, se ha sufrido varios retrasos y, casi diez años después, sigue sin concluirse una iniciativa de gran importancia social.
El traslado a las nuevas dependencias permitiría, además, acelerar la reconversión de la actual sede en un nuevo centro cultural, tal y como se suscribió en su momento. El acuerdo para permutar parcelas y realizar las transmisiones patrimoniales fue firmado en 2002 por el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior; la entonces alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, y el obispo de la Diócesis de Tenerife en aquel tiempo, Felipe Fernández.
Los compromisos.- El Cabildo se comprometió a entregar al Obispado más de un millón de euros para construir el edificio destinado a residencia geriátrica y que sería utilizado por los Bethlemitas para continuar la labor que lleva a cabo la Orden de Belén de atención a enfermos y disminuidos psíquicos.
El centro se levantó en una parcela cedida por el Ayuntamiento de La Laguna al Obispado a cambio de la titularidad de la superficie donde se encuentran las ruinas de la antigua iglesia de San Agustín, que sufrió un devastador incendio el 2 de junio de 1964 y cuya reconstrucción necesita unos 11 millones de euros, según anunció recientemente la edil de Patrimonio, Cruci Díaz.
La Corporación insular incluyó en ese mismo acuerdo la cesión en uso al Obispado de la iglesia del Hospital de los Dolores, a fin de ser abierta al culto. Según el convenio, el resto de la edificación del antiguo hospital será destinada a biblioteca, cuya gestión será compartida con el ayuntamiento.
Buena parte de ese acuerdo sigue sin cumplirse por 200.000 euros. Los Hermanos Bethlemitas y a quienes atienden siguen esperando. Más bien, desesperando.
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