SI ALGÚN lugar en La Gomera es especial para sus habitantes, ese es Puntallana. Un rincón geográfico de la isla que alberga desde las primeras décadas del siglo XVI la emblemática ermita, que es morada de la Patrona Insular, Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe, y en torno a ella, yacimientos, flora, fauna única y paisajes que han impulsado desde hace años una de las devociones marianas más importantes de Canarias.
La que desde 1994 es Reserva Natural Especial de Puntallana se ha visto sometida, gracias a la colaboración de diversas entidades e instituciones, a un profundo proceso de rehabilitación que ha abarcado desde el antiguo camino que ahora permite que los peregrinos se acerquen al Santuario de una forma segura y accesible; el cierre y regeneración del antiguo vertedero que estaba ubicado en las proximidades de este lugar; la desaparición de más de cincuenta edificaciones sin elementos estructurales ni amparo legal que invadían la zona de servidumbre de protección del dominio público marítimo terrestre y causaban un daño ambiental que afectaba incluso a los concheros ubicados en una zona considerada Lugar de Interés Comunitario; y la limpieza de residuos, eliminación de canalizaciones y reposición, incluso, de vegetación propia del lugar.
Esta nueva situación, que nos llena de orgullo a todos, permite manifestar, ya en este momento, que Puntallana vuelve de nuevo a convertirse con sus particulares condiciones, en un entorno que combina valores naturales, culturales, patrimoniales, devoción y tradición, formando parte así de forma indivisible de nuestra historia.
Puntallana, a pesar de las diferentes facetas por las que ha pasado a lo largo de su historia -ahora oportunamente superadas- es un ejemplo claro de la forma racional que los gomeros y gomeras y las instituciones públicas utilizan los recursos naturales, precisamente para que las generaciones del mañana puedan hacer uso de ellos igual que ahora lo podemos hacer nosotros.
Esta Isla es un ejemplo claro, y por eso precisamente es la única de Canarias que tiene en su haber dos Patrimonios de la Humanidad: el Parque Nacional de Garajonay y el Silbo de La Gomera, auténticos ejemplos de conservación ancestral llegados hasta nuestros días de una forma ejemplar. Sin olvidar tampoco, la fuerte apuesta que se está haciendo en estos momentos en todo aquello relacionado con la Carta Europea de Turismo Sostenible.
Ahora le toca a Puntallana y para dar continuidad a este empeño general en el que nos hemos involucrados todos, principalmente los devotos, que han visto cómo durante un año la Patrona ha tenido que permanecer en la iglesia matriz de la Asunción fuera de su ermita, daremos por fin otro gran paso importante, que es el de la restauración de esta fábrica centenaria de 125 metros de construcción, que a lo largo de los siglos ha sido lugar de encuentro de gomeros y gomeras de dentro y fuera de la Isla, especialmente cuando cada cinco años, y desde finales del siglo XIX, tenemos la oportunidad de celebrar la festividad lustral de nuestra Virgen y su traslado durante algunas semanas por todos y cada uno de los pueblos de La Gomera.
Un proyecto impulsado por el Obispado y la Cofradía de Nuestra Señora de Guadalupe, que ya ha sido presentado a las distintas administraciones públicas han informado positivamente para dar comienzo así, con la restauración del viejo tejado, a la creación de una hornacina para la seguridad de la imagen, el remozado del templo en su conjunto afectado por fenómenos meteorológicos como el viento, la humedad, la lluvia y otras actuaciones.
A partir de ese momento y en muy pocos meses, la Patrona podrá regresar con todos los honores a su habitual morada que la devoción mariana le asignó poco después del Descubrimiento de América, cuando la leyenda cuenta que apareció su imagen en este entorno geográfico único de la Isla.
Pero este impresionante entorno natural tiene aún una deuda pendiente con la propia Virgen de Guadalupe, y no es otro que el deseo del médico Antonio Bencomo Macía, cuya fortuna dejó en testamento a la Patrona, para que allí se construyera un Santuario que cumpla con la ilusión y el deseo de miles de ciudadanos de esta Isla.
Un proyecto que no ha tenido un camino fácil, pero que, una vez superado, permitirá la construcción de un templo que, de acuerdo a la propia legislación que somete afortunadamente a este Espacio Natural, se adaptará a las circunstancias del entorno y permitirá, por fin, albergar a las miles de personas que cada primer lunes de octubre y el resto del año acuden a venerar a la Morenita de Puntallana.
En este punto, quiero pedir premura y rapidez en su actuación al Gobierno de Canarias, de quien depende la modificación de la Ley de Espacios Naturales, que permitirá finalmente la ejecución del proyecto del Santuario adaptado a la realidad física de este espacio protegido de acuerdo a como se lo merece nuestra Patrona y todos y cada uno de los gomeros y gomeras.
Como presidente del Cabildo Insular de La Gomera, me enorgullezco de haber sido copartícipe, junto con la institución que represento y en coordinación con instituciones como el Obispado de Tenerife, la parroquia de San Sebastián, la cofradía de la Virgen y, sin lugar a dudas, el propio Gobierno de Canarias, de haber conseguido ya gran parte de todos estos objetivos que permiten hoy confirmar que hemos recuperado una gran riqueza natural en perfecta simbiosis con la tradición y la cultura que siempre ha caracterizado a este lugar.
La Gomera es, en definitiva, una isla rica en tesoros naturales, que guarda la mejor reserva del mundo de laurisilva, que cuenta con espacios singulares catalogados como parques rurales, reservas, monumentos, paisajes o sitios de interés científico que elevan hasta el 33,3 por ciento el suelo protegido. Pero los gomeros y gomeras hemos sabido combinar todo ello con desarrollo, progreso, bienestar y calidad de vida y con la presencia misma de generaciones de hombres y mujeres que han sido la mejor garantía de conservación.
Es que la naturaleza para nosotros, de hecho, es nuestro principal aliado, la sostenibilidad ha exigido y exige implicación y un trabajo en común y precisamente en Puntallana, la perfecta combinación de muchos elementos lo convierten en un lugar único y singular de creencias, devociones, conservación y protección. Ese ha sido el gran logro por todos obtenido y el gran compromiso que como reto seguimos asumiendo todos.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
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