La plegaria
(Por esa fe de corazón)
¡Escucha mi señor!
Mi plegaria encauzada
en una cabeza alada
en plegaria de amor,
yo confieso tu fe
en mi pecho callado
mi corazón desolado
una y otra vez,
es amor tan hermoso
que una rosa alienta
en olor perfumado
que me llega a mi ser,
es tu don la "gracia"
en el espíritu engrosado
que me rozan los labios
y me dejas beber,
soy tu instrumento de vida
que tú magnificas
a tu antojo de mujer
y conoces muy bien,
que se haga la paz
cada vez que camino
por senderos oscuros
a la luz de tu ser,
que me llene
de tu gran misericordia
y la bienaventuranza
me haga prevalecer.
Tú eres cruz y verdad
en el mundo divino
que a tus pies
yo me inclino
para poder beber.
La esperanza y la muerte
dejaste en el camino
para dar el testigo
de este amor y la fe.
Mª Begoña Pestano Díaz
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