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TACHI IZQUIERDO, Tenerife
Después de varios años sufriendo en silencio lo que consideran un "escándalo insoportable", los vecinos de calles céntricas como Clavel, La Candelaria, Cruz Verde y San Pedro Alcántara han decidido tomar la iniciativa para hacer público el malestar que han padecido desde la intimidad de sus hogares, planteando una "guerra directa" contra la molesta actividad de los locales de ocio.
Los habitantes de esta zona del centro de la capital han puesto de relieve que los locales de ocio nocturno que han ido proliferando en los últimos años han cambiado por completo sus hábitos de vida, "pues durante toda la semana ya no sólo debemos soportar el sonido que procede del interior de estos establecimientos, sino de la gente que circula hasta altas horas de la madrugada, con gritos y enfrentamientos que nos desvelan o no nos dejan dormir, generando una gran sensación de inseguridad", indica una de las afectadas.
Señalan que, a pesar de que ya se ha puesto esta situación en conocimiento de los responsables municipales, "salvo algunas actuaciones puntuales, la situación no se ha resuelto definitivamente", pues comentan que "incluso hay algunos bares que una vez que cierran sus puertas, la gente se queda en su interior hasta la mañana siguiente".
"Ya no sabemos qué hacer", indican los afectados, quienes no descartan "empezar a poner en marcha una campaña de recogida de firmas para exigir nuestro derecho al descanso ante las instituciones". Después de tres años de ruidos y disputas en estas calles céntricas, "ya va siendo hora de que empecemos a expresar nuestro malestar", por lo que no descartan que en breve se promuevan manifestaciones y actos de protesta como caceroladas y la colocación de pancartas desde los balcones, en las que expresar "el calvario que vivimos, pues a pesar de que algunos locales se han precintado, la situación se ha desbordado y ya no aguantamos más este escándalo que al ayuntamiento se le está escapando de las manos".
Además, ponen de relieve que, al margen de los efectos directos de la actividad de estos locales, "hay una falta de control y de incumplimiento de las normas municipales, lo que también está influyendo en que la imagen que se pueda tener de esta zona sea pésima, afectando a otros establecimientos con una oferta alternativa a las copas y la música".
Además, los vecinos señalan que "hemos tenido que aprender a respetar que el Carnaval son unas semanas al año plagadas de ruido, pero esto que padecemos es durante el resto del año, durante toda la semana, con música alta que se escucha en la calle, donde se mezcla la de un local con la del que está al lado, lo que nos parece una falta de respeto para quien tiene que ir a trabajar".
A la mañana siguiente
También expresan los habitantes del centro su más enérgica protesta porque cada mañana las calles de esta zona amanecen como "un auténtico campo de batalla", en el que quedan botellas y vasos de cristal rotos, plásticos o latas por todos los rincones.
Asimismo, señalan su más rotunda repulsa a las imágenes con que cada día se deben enfrentar, "como vómitos o los orines por las esquinas, algo que representa ya hasta un problema de salud pública", y que afirman que "tras el verano se ha convertido en algo serio". Por ello, reclaman que al margen de la limpieza diaria, se ejecute en estas vías "una limpieza más a fondo, con una desinfección adecuada al estado en que amanece nuestro barrio".
Sin embargo, los habitantes de esta zona no son los únicos en la ciudad que padecen problemas de ruidos nocturnos, ya que en otros enclaves como la zona del Parque Marítimo, Las Teresitas (San Andrés) o la plaza de Los Patos deben convivir cada fin de semana con la concentración de jóvenes que practican el botellón.
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