"EL HAMBRE causa todavía muchas víctimas entre tantos Lázaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico Epulón". Son palabras de nuestro Pontífice Benedicto XVI en su reciente encíclica "Caritas in veritate". ¿Qué nos quiere recordar el Papa? Pues algo que, desgraciadamente, no son hechos del pasado solamente, sino que tal y como lo relató Jesús en aquella época lo podemos extrapolar a nuestros días.
He tenido la oportunidad de leer un símil del texto de Lucas en nuestro tiempo y se dice en él que por las mañanas, cuando suena el despertador, pulsamos el botón que permitirá seguir durmiendo unos minutos más, porque pasados los mismos, volverá a sonar la alarma de nuevo. Podemos seguir durmiendo. Y aún siendo agradable tener esos minutitos adicionales para dormir, hay dos problemas con esa alarma: el primero que si le damos al botón para seguir durmiendo, es posible que lleguemos tarde al trabajo o a donde tengamos que ir. El segundo problema es que si seguimos dándole al botón, podemos acostumbrarnos al sonido de la alarma y no darnos cuenta cuando suene, y seguiremos durmiendo aunque esté sonando.
¿Saben ustedes que Dios, a veces, nos hace sonar una "alarma para levantarnos" en nuestras vidas? Él habla a nuestro corazón y le dice: "Es hora de levantarse y seguirme." Algunas personas tocan el botón para seguir durmiendo y dicen: "Ahora no, Señor, despiértame más tarde." Otros le dan tanto al botón que llega el momento en que no oyen la voz de Dios. Cuando al fin se levantan, encuentran que es demasiado tarde.
Jesús contó el relato real de un hombre rico que vestía con las mejores ropas y vivía con mucho lujo. Un mendigo, un desarrapado llamado Lázaro, se sentaba a la puerta de la casa del rico. Lázaro tenía hambre y su cuerpo estaba cubierto de llagas, y esperaba que Epulón tuviera compasión y le apaciguara su hambre con las migajas que caían de la mesa. Pero el hombre rico pasaba diariamente cerca de Lázaro sin percatarse de él. Yo creo que fueron tantas las veces que pasó por su lado sin prestarle atención, que llegó el momento en que no lo veía. Dios sigue haciendo sonar la alarma para que despertemos de nuestro sueño, para que oremos, para que escuchemos la alarma, oigamos su voz y le sigamos antes de que sea demasiado tarde.
Amigas, amigos, ¿no hay en nuestro mundo, hoy, muchos Lázaros y muchos Epulones como dice Benedicto XVI? Les invito a no imitar a Epulón y pasar una y mil veces ante Lázaro "sin verlo". Les traigo una petición: Cáritas les necesita; quienes acuden a nosotros les necesitan. No es una llamada más, es una llamada de socorro. No podemos atender las necesidades de mucha gente que acude a Cáritas. Necesitamos fondos para hacer frente a múltiples pagos que nos solicitan? Yo les invito a que se hagan socios-colaboradores de Cáritas. Dejar de tomarse un cortado al día y compartir con quienes lo pasan muy mal puede suponer mucho para ellos. Puede suponer, incluso, que un niño se tome un desayuno hoy. Hágase socio en su Cáritas parroquial, arciprestal o en nuestros Servicios Generales; al fin y al cabo su dinero tendrá el mismo destino: quienes hoy pasan hambre aquí, a nuestro lado, en el piso de al lado, en el de enfrente? Llame al teléfono 922 277 212 y en administración le informarán. Recuerde: esos cafés que dejará de tomarse en un mes le harán que comparta con los Lázaros que acuden a las puertas de Cáritas su aportación. 12 ó 14 euros al mes para quien tiene el privilegio de tener un empleo o una pensión digna no suponen un gran desembolso, pero seguro que harán felices a otros que no tienen nada? incluso podrán hacer sonreír a un niño.
No olvidemos a los "nuevos pobres", los Lázaros de estos tiempos tan críticos, porque cuando en la sociedad de la riqueza, del despilfarro, de la opulencia se consideró que la pobreza era algo residual y se hizo todo lo posible por mantener a los pobres fuera de nuestras ciudades y barrios para que no empañaran nuestro bien vivir y la conciencia de los demás, hoy la crisis económica nos ha dado un duro mazazo a quienes íbamos con esas miras y pensamientos, con un alto optimismo que quisimos conservar a cualquier precio. Y a quienes hasta hace poco considerábamos los "no productivos" comparten las migajas de la mesa de Epulón junto a los nuevos Lázaros.
Y termino con otra frase de Benedicto XVI en su encíclica: "Es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones".
Muchas gracias y recuerden: comparte, incluso lo necesario.
* Director de Cáritas Diocesana
de Tenerife
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