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"Cuando no tienes dinero, el banco se convierte en tu peor enemigo"

Andrés y Nati le ponen el rostro a la angustia de cientos de familias que lo pasan mal a consecuencia de la crisis económica. Hace once meses que en su casa no entra ni un euro porque él se quedó sin empleo y está a la espera de la ejecución de una sentencia. Sus vidas ahora discurren bajo el asedio de los bancos.
11/oct/09 07:33
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ANDRÉS Y NATI, JUNTO A UNA DE SUS HIJAS, hablan de lo mucho que han cambiado sus vidas./ jesús adán
ANDRÉS Y NATI, JUNTO A UNA DE SUS HIJAS, hablan de lo mucho que han cambiado sus vidas./ jesús adán

T. IZQUIERDO, Tenerife

En Santa Cruz hay alrededor de 25.000 personas que se han visto envueltas por el azote del paro en medio de esta pertinaz crisis económica, por la que cientos de familias deben enfrentarse a la dura realidad de no tener a ninguno de sus miembros con un puesto de trabajo con el que ingresar una mínima cantidad de dinero para poder afrontar los gastos cotidianos y los que apremian de los compromisos adquiridos en tiempos mejores, fundamentalmente las deudas bancarias, entidades que no entienden de necesidades ni agobios particulares.

Andrés y Nati son un matrimonio en cuya familia no trabaja ninguno de sus nueve miembros, y de no ser por su aparición en un programa de la cadena de televisión Cuatro, sus vidas habrían quedado difuminadas en el anonimato y no serían un rostro reconocible dentro de una realidad que a veces pasa desapercibida. El programa se rodó durante 21 días, plasmando su ahora compleja vida, con toda la carga de angustia y desesperación. Después de aquello pasaron otros 21 días; 21 más y otros 21, y la cuota de tiempo sigue creciendo sin que las soluciones lleguen para acabar con su desesperación. La solidaridad de muchas personas no hace más que aliviar sus ánimos, pero el tan ansiado trabajo no acaba de llegar.

La vida de Andrés dio un vuelco inesperado cuando la empresa de mudanzas en la que trabajaba desde hacía más de 17 años lo puso "en la puerta de la calle de la noche a la mañana junto a otros 30 compañeros". Sin empleo y en una compleja situación familiar, emprendió una batalla judicial que le ha venido a dar la razón, pero que también le ha impedido buscar un empleo porque perdía todos sus derechos.

La sentencia es firme, y establece que debe ser readmitido a los cinco días del fallo y a ser restituido por las cantidades de los once sueldos atrasados, algo que debería cumplir Mudanzas Tejera Van, con la que se abrió un proceso después de cuatro meses sin cumplir con sus nóminas.

Ahora, en su casa, sólo viven de una pequeña cantidad que les aporta una de sus hijas, que son 100 euros "que quito de mis cosas para dárselos al banco, y unos 150 para la compra del mes". Sin embargo, esta cantidad no acalla a los abogados de las entidades financieras y sus veladas amenazas con los tribunales, que los asedian constantemente, "pidiéndonos que incrementemos la cuota", algo imposible de cumplir.

"Cuando no tienes dinero, los bancos se convierten en tu peor enemigo. Soy cliente desde hace unos 20 años y ahora me tratan a la patada". He pagado mis préstamos religiosamente, y eso ha provocado una especie de amistad sustentada en la responsabilidad de devolverles hasta el último céntimo, pero eso se rompió", se lamenta Andrés.

A pesar de la crítica situación por la que atraviesa este matrimonio, Andrés rechaza acceder a ayudas como los vales para comida, o incluso que sus amigos o familiares acudan en su auxilio, ya que, como en muchas familias, la suya estaba acostumbrada a llegar a final de mes con su esfuerzo. "Ahora estás como en una jaula, porque no tienes para la gasolina del coche o para la moto. Mi mujer también trabajaba, pero lo tuvo que dejar por un problema en su espalda y está esperando a que le certifiquen una invalidez".

Difícil solidaridad

Reconoce que hay mucha solidaridad, "pero no va conmigo, porque estoy acostumbrado a trabajar", y confiesa que incluso a veces prefiere no ir a casa de su madre, de 90 años de edad, "porque cuando me da leche o azúcar me dan ganas de llorar, ya que la pobre se amarga con mi situación, cuando gana una pensión de 400 euros".

Esta crisis es tremenda para él y su familia, llegando incluso a pasarle factura en el plano psicólogo, "ya que llegas a pensar que lo tuyo es mala suerte, porque no tengo nada ahora, y piensas que te vas a volver loco, pero no perdemos la esperanza porque no me considero viejo y tengo espíritu y ganas para trabajar, porque me da vergüenza y pena que tenga que depender de otra persona; jamás lo he hecho".

Muchas noches se pasan en vela, sobresaltados por la presión de las deudas, que Nati combate a golpe de medicamentos, pero en esta casa hay que buscar arrestos para llenar cada día un caldero con que alimentar a las nueve bocas que acuden a la hora de comer.

Andrés lamenta que tras media vida de trabajo haya derivado en un conflicto laboral como el que ha padecido, "pues cuando fui al paro no sabía ni donde sentarme, y yo pensaba que ese era un sitio que siempre estaba vacío, pero he comprobado que hay colas".

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