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Las murgas dejarán de concursar si no eligen puesto en la gran final

Los doce colectivos federados abandonarán los certámenes si la organización impone un sorteo que depare el orden de actuación en la fiesta de la crítica. Quieren elegir puesto por la puntuación de fase, lo que premiaría el esfuerzo en ésta.
11/oct/09 07:33
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ANTES Y DESPUÉS. Arriba, el murguero Mengíbar; abajo, como gerente./ el día
ANTES Y DESPUÉS. Arriba, el murguero Mengíbar; abajo, como gerente./ el día

H.G., Tenerife

El cambio en la dirección de la organización del Carnaval tinerfeño, lejos de atemperar las críticas, no satisface a los protagonistas del concurso estrella. Apenas 45 días después de la designación oficial del letrista murguero Pedro Mengíbar como gerente de Fiestas, puesto que otrora ocupara Juan Viñas, sus compañeros de género le lanzan un pulso y anuncian un plante. El desencuentro entre organización y grupos gira en torno a la decisión del concejal de Fiestas, Norberto Plasencia, con el asesoramiento del propio Pedro Mengíbar, de que las ocho murgas que pasen a la final actúen en el orden que establezca un sorteo.

Representantes de algunas de las doce murgas federadas se niegan de forma tajante a que la organización establezca un sorteo y no contemple su demanda. Los críticos quieren que los ocho protagonistas de la gran final puedan elegir puesto por orden de la puntuación que reciban del jurado, una fórmula que, en su opinión, es una recompensa al esfuerzo de quienes interpretan en la fase buenos temas y no sólo se contentan con disfrutar del baño de multitudes de la gran fiesta de la crítica.

Frente a lo que demandan los murgueros federados, la organización sostiene que la elección de puesto en el concurso estrella provoca que, por lógica, los grupos mejores puntuados elijan los primeros puestos de salida, rellenando los ocho puestos de la final con aquellos que tienen menos nota. Esta fórmula hipotecaría el espectáculo, que comenzaría con gran atractivo e iría en decadencia, salvo una revelación. El desequilibrio se sumaría al peso de las más de cinco horas de actuaciones murgueras, incluyendo a la telonera Ni Fú-Ni Fá y el veredicto del jurado.

Cuestión de honor

Pero las murgas federadas -asociación de la que se han autoexcluido Mamelucos, Triqui-Traques y Ni Pico-Ni Corto- consideran la elección de puesto en la final una cuestión de honor. De hecho, la propia Federación Tinerfeña de Murgas, que se creó el año pasado, encuentra su razón de ser en la unión de trece formaciones para evitar que la organización municipal convocara la final a siete (cuando se tenía nueve protagonistas).

En las numerosas reuniones que se celebraron entonces, los murgueros acortaron una final intermedia. Ni siete ni nueve protagonistas, sino ocho, lo que contentaba a todos. A cambio de evitar que la final se convierta en un coto cerrado para las murgas de siempre y se permita alguna plaza para las sorpresas, las grandes federadas -Diablos, Bambones y Chinchosos- lograron entonces el apoyo para que el repertorio completo tuviera alguna recompensa. La fórmula: la elección de puesto en final según la puntuación conseguida en fase.

A diferencia de otras oportunidades, las posturas están enconadas. Las murgas federadas dicen que no amagan. Es más, se sienten traicionadas ya en el plano personal por quien antes era su compañero de filas -caso de Pedro Mengíbar- y ahora asume la dirección de la organización.

"Él sabe cómo pensamos, cómo somos y eso lo utiliza en nuestra contra", aseguran algunos, mientras otros no salen de su asombro porque "Pedro se haya olvidado de lo que él mismo promovió cuando lideró la reforma Mengíbar. Entonces llevaba caja, bombo y platillo, y ahora chaqueta y corbata".

En la actualidad, sólo una llamada del alcalde, el concejal o el gerente puede evitar que doce murgas dejen de participar, siempre que destierren la idea del sorteo. Después de tres reuniones de desencuentros, Fiestas ha dado la oportunidad de que las dos o tres mejores puntuadas en fase elijan puesto, y el resto hasta 8 finalistas sorteen su lugar en concurso. Lejos de acercar posturas, la idea de Mengíbar ha indignado a Bambones y Diablos, "pues parece que es para callarnos. Lo único que intenta es dividir". De momento, algunas murgas han parado la confección de sus disfraces, la mayoría de las federadas han comunicado el plante a sus componentes y se está a la espera de que Fiestas cambie de opinión.

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