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R.S., Puerto de la Cruz
Santa Rita ya tiene apoyo divino, pero ahora necesita algo más terrenal: una buena dosis de ayuda humana en forma de euros. Un año después del incendio que obligó, el 8 de octubre de 2008, a desalojar el Hogar Santa Rita I, en el barrio portuense de Punta Brava, centenares de mayores continúan malviviendo en la capilla, el salón de actos y el taller de manualidades del centro Santa Rita II, en Las Dehesas. El edificio de la Casa de la Espiritualidad, o nuevo Santa Rita I, aún no está terminado y la fundación que gestiona estos hogares de mayores ha iniciado una campaña para tratar de recaudar los más de dos millones de euros que necesitan para concluir la obra.
La situación provisional con la que se resolvió la acogida de los más de 300 mayores que vivían en Santa Rita I dura ya doce meses. La Fundación ha recibido una ayuda del Gobierno de Canarias para terminar las obras, que también disponen ya de la licencia municipal, pero el presupuesto aún es corto. El padre Antonio María Hernández, máximo responsable de ambos hogares, ha puesto en marcha una campaña que "a la manera de una lista de bodas" trata de encontrar padrinos y madrinas para una actuación de gran importancia social.
El padre Antonio pretende inaugurar el nuevo Santa Rita I el próximo día 13 de diciembre, "para que los mayores puedan pasar ya la Navidad en su nuevo hogar, después de tanto sufrimiento". Este edificio llevará el nombre de Fray Leopoldo de Alpandeire.
El popular sacerdote no venderá en esta ocasión trocitos de cielo, sino que se dedicará a expender "títulos de propiedad" para todos aquellos que colaboren en la construcción del nuevo Santa Rita I. En estos títulos se especifica que "Dios es el contable más fiable que existe, pues le devolverá a usted en monedas del cielo la cantidad que ha donado".
La fundación trata de conseguir donaciones entre particulares, pero también entre los ayuntamientos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife.
El padre Antonio recuerda en una especie de lista de bodas todo lo que falta por hacer y su precio: 132 puertas ignífugas, a 300 euros cada una, hacen un total de 39.600 euros; 132 ventanas de aluminio, al precio de 250 euros cada una, hacen un total de 33.000 euros; 200 peldaños de granito, a 75 euros la pieza, con un coste total de 15.000 euros; el mobiliario de 125 habitaciones, a 2.000 euros por habitación, con un coste total de 250.000 euros; cuatro ascensores, a 27.000 euros cada uno, que suman 108.000 euros, y así hasta completar una lista de necesidades valorada en más de dos millones de euros.
Falta mucho por hacer y falta mucho dinero para hacerlo. Aún está pendiente instalar 2.800 metros cuadrados de tejado; 10.500 metros cuadrados de yeso; 960 metros cuadrados de falso techo; 8.700 metros cuadrados de alicatado de azulejos; 1.650 metros cuadrados de piso de granito; 70 metros de baranda; 19 balcones; la instalación eléctrica y telefónica; la fontanería y la caldera, o el aire acondicionado. También hay que contratar a más de 40 trabajadores para que ejecuten la obra. El reto es enorme, pero en la Fundación Santa Rita, donde siempre falta dinero, lo que sobra es fe.
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