Era un sustancioso grito de guerra mordaz: ¡somos europeas! Lo cierto es que con la complicidad que este sarcasmo imprimía, simbólicamente se acallaban, entre muchas de mis conocidas, la mala conciencia por apuntar a los niños en el comedor y en las actividades extraescolares inimaginables. Era aquel el tiempo del inicio de casi todo, en aquellas vidas tan formadas y alentadas para el curro. Y garantizo que muy poco sabíamos entonces de la discriminación positiva a que atufan estas frases, pero ellos estaban incapacitados para entender la sorna, sentirla o compartirla. Éramos europeas?y ultraperiféricas, sin apenas saber lo que eso significaba (¿es lícito en tiempo de paro creciente recordar la situación de la conciliación laboral-escolar-familiar?).
Hace bastante de todo aquello. Mucho antes del tranvía, un artefacto de modernidad que nos ha hecho más urbanitas, que está estampado con esas estrellas de los Fondos Feder, y sobre las que tropieza mi mirada el mismo día en que leía que el Gobierno de Canarias valora la celebración de la XV Conferencia de Presidentes de las Regiones Ultraperiféricas de la UE en el Archipiélago. Una reunión en la que se aprobará, la próxima semana, un memorándum consensuado para reivindicar ser prioridad y estar en "igualdad". Suena mucho este décimoquinto intento desde la ultraperiferia, en un tiempo que no es ya principio para casi nada.
Da la cabeza muchas vueltas durante el recorrido del tranvía, el mismo día -después de seis largas jornadas- del restablecimiento de agua en Tegueste; en el que un touroperador británico ha de advertirnos de que Tenerife está siendo muy caro, o en el que se ordena, por segunda ocasión, un cierre, parcial, de Las Teresitas.
Nunca diríamos que es totalmente europea la playa de San Andrés, con la arena sahariana que luce desde los setenta; tampoco por los líos locales protagonizados en torno a sus terrenos. Pero, ni así se salva de algunas consecuencias? ultraperiféricas. Según se afirmaba, hasta ese momento en que repasaba mi afiliación europea, en ocho ocasiones habían acudido los técnicos sanitarios hasta la playa desde que se detectaron algunas urticarias el primer sábado de octubre. No había hasta entonces ninguna resolución sobre el origen de una espesa espuma que persistía azotando la orilla y que, al parecer, tampoco se combatía. ¡Somos [?] y ultraperiféricas!
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