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"A mi padre le costó su salud lo mal que se trató el proyecto de Tindaya"

Ignacio Chillida, que ayer asistió a la inauguración de una colección de 16 obras que llevan la firma de su progenitor y que se exponen en la Fundación Cristino de Vera de La Laguna, admitió que el monumento que el donostiarra planificó construir en Fuerteventura se frenó por unas cosas que no tienen que ver con el arte.
10/oct/09 07:28
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JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

Estaba seguro de que algún periodista acabaría preguntándole por el proyecto que su padre diseñó en la montaña de Tindaya, en la isla de Fuerteventura. "Era una obra que él deseaba acometer y sólo lamento que todos los canarios se lo estén perdiendo", comentó Ignacio Chillida casi en el descuento de la conferencia de prensa que se organizó ayer en la Fundación Cristino de Vera de La Laguna para presentar la exposición "Chillida. Vibración Muda". El gestor del museo Chillida-Leku de San Sebastián fue un poquito más lejos cuando reflexionó sobre "lo mal que lo había pasado Eduardo Chillida" cuando fue perseguido por los que se oponían a su obra monumental en territorio majorero: "A mi padre le costó su salud lo mal que se trató el proyecto de Tindaya", aclaró Ignacio.

La familia Chillida está convencida de la viabilidad de los estudios realizados por el artista donostiarra y, a través de Ignacio, precisó que "El proyecto que mi padre quería, se ha visto frenado por cosas que no están relacionadas ni con el proyecto, ni con Chillida", argumentó segundos antes de comentar que "los que miran a la montaña de Tindaya como un lugar sagrado desconocen la dignidad y sensibilidad con la que trabajaba mi padre", añadió.

"Nosotros siempre apoyamos que se haga y ojalá sea así porque los primeros perjudicados son los canarios", matizando que "los asuntos judiciales y otras cosas de las que se habla desde hace muchos años no tienen nada que ver con la obra en sí". Por último, el descendiente de Chillida no desaprovechó la oportunidad para explicar que "Tindaya tiene exactamente el mimo sentido ahora que él no está, pero habrá que ver cómo se resuelve el asunto porque el proyecto es una maravilla que no sólo ha recibido apoyos en Canarias y en el resto del territorio español, sino en distintas partes del mundo", admitió.

"Almas gemelas"

Minutos antes de que la visita de Ignacio Chillida quedara eclipsada por el "caso Tindaya", el director de la Fundación Cristino de Vera, Celestino Celso Hernández Sánchez, agradeció al representante del museo Chillida-Leku "el esfuerzo realizado por las personas e instituciones que han hecho posible que una obra tan monumental pueda verse en La Laguna".

"Cristino de Vera ha sido el verdadero motor de esta exposición", reveló Chillida sobre la colección que se podrá ver en la Fundación Cristino de Vera hasta el próximo 9 de diciembre.

"Él y mi padre entienden la vida desde el mismo punto de vista filosófico, sus formas de pensar son parecidas y en cierto modo son dos almas gemelas", enumeró Ignacio, quien destacó que tanto el tinerfeño como el vasco comparten su interés por el silencio, la espiritualidad y el misticismo. "Incluso", prosiguió, "la figura de San Juan de La Cruz fue un faro para ellos", dijo antes de hablar del contenido de la muestra "Vibración Muda".

Alabastro, tierra cocida, metal y papeles "atados" con hilos fueron los materiales elegidos por Chillida para dar vida, entre los años 1984 y 2000, a las seis esculturas y las diez gravitaciones (relieves) que se exponen en el 18 de la calle San Agustín de La Laguna. "En realidad, las gravitaciones son esculturas, creaciones que surgen por el rechazo del artista al uso de adhesivos para dar forma a sus piezas. De alguna manera, era su constante lucha contra Newton, contra la gravedad", dijo Ignacio Chillida.

"Los hombres como mi padre no se han acabado, pero él se empeñó en buscar emociones a través de sus ideas. No hay nadie en este mundo que al estar cerca de una obra de Chillida no sea capaz de sentir nada, por lo menos sentirá curiosidad", defendió el director del Chillida-Leku: "Mi padre solía decir que lo que es de uno es casi de nadie y por eso defendía su obra pública para compartirla con la gente", aunque en una parte de su intervención se mostró algo crítico con la "banalización y el espectáculo" que se percibe en torno a los complejos museísticos que, según él, en algunos casos se aproximan mucho a la idea de auténticos parques temáticos.

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