ÁLVARO MORALES, Tenerife
La ansiada reforma de la iglesia y convento de San Agustín, anexa al instituto Cabrera Pinto y una de las joyas históricas de La Laguna que llevan años esperando una intervención que le devuelva su antiguo y bien merecido esplendor, puede suponer un desembolso de unos 11 millones de euros, según señaló la concejal de Patrimonio, Cruci Díaz.
La edil confía en que el proyecto definitivo de la restauración se concluya y entregue en el próximo mes de diciembre, después de la reciente reunión mantenida por representantes de la empresa ganadora del concurso internacional de ideas (Estudios Fam) con la Asociación de Vecinos Casco Histórico y otras entidades del municipio.
La cita fue pedida por la organización vecinal para plantear sus dudas y sugerencias respecto al proyecto ganador del certamen. El presidente de la AAVV Casco, Pablo Reyes, indicó a este periódico que su petición principal radica en que, más allá del empeño estético de la empresa y de la recuperación del inmueble, la reforma proporcione a la ciudad un centro cubierto multifuncional.
Divergencias
A diferencia de la compañía, que insiste en habilitar una mediateca con diversas alturas en línea con las nuevas tecnologías en pleno siglo XXI, Reyes recalca que su entidad es más favorable a que, aunque se cree ese espacio de consulta mediática, no se ponga tanto acento en que haya áreas elevadas y sí en que se garantice un lugar para celebrar todo tipo de actos culturales y sociales, escenificaciones y otros eventos, aparte de que haya un bar y acceso para el instituto anexo.
Reyes confía en que la empresa tenga en cuenta las sugerencias de los vecinos y otras organizaciones y resalta la importancia de recuperar esta joya arquitectónica municipal. Conocedor del presupuesto que, en principio, baraja el gobierno local, recalca que esos 11 millones requieren un gran esfuerzo y una planificación para obtener la imprescindible ayuda externa que haga posible la restauración. La edil de Patrimonio aclara que el presupuesto y los plazos definitivos aún no se han concretado y que se trata de un proceso lento que necesita de la implicación de las administraciones y otros organismos.
Tras el incendio
La iglesia presenta en la actualidad sus espectaculares columnas en su nave, pero, tras el incendio que sufrió, carece de techumbre. Junto a su convento, fue fundada en 1506 por frailes agustinos. El templo experimentó importantes reformas durante los siglos XVII y XVIII. Lo que ahora queda data de 1784.
El 2 de junio de 1964, a primera hora de la tarde, la tea del templo comenzó a arder en un día caluroso, incendio que hizo temer, por su calibre, que se fuera extendiendo por el resto del casco histórico. Las causas de las llamas nunca se descubrieron, pero, en escasas horas, acabaron con buena parte de un templo referente, quedando sólo las paredes del edificio, los arcos y columnas calcinadas y desapareciendo imágenes de gran valor y objetos sacros.
Desde entonces, esta joya arquitectónica espera una reforma que, si se cumplen las expectativas y hay apoyo, se hará realidad a medio plazo.
En el convento anexo destacan los claustros, usados por el instituto Cabrera Pinto para sus clases. En 1846, esta parte se convirtió en el primer instituto de Canarias, en el que han estudiado ilustres isleños, como Benito Pérez Galdós.
En 1983, fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.
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